Article del Partido Popular del mes de maig: “La alcaldía tenía un precio”

Este es el artículo del Partido Popular de mayo, titulado La alcaldía tenía un precio. Tal como contempla el Reglamento de Medios de Comunicación aprobado en 2008, los grupos políticos municipales pueden publicar en la página web municipal un texto de opinión sobre cada pleno que se realice y un artículo sobre el tema que ellos elijan cada mes.

Cuando empezamos a escribir el artículo nos surgieron varias dudas.

Queríamos evaluar la gestión del alcalde durante estos dos años de legislatura, basándonos en el guión de alguna película de las que dejan huella.

Y en la búsqueda de algún símil, llegaron a nuestra memoria dos films: La alcaldía tenía un precio, ésta del lejano oeste, y A propósito de Enric, basada en la controversia surgida en un bufete donde un prestigioso abogado que siempre quiere imponer su voluntad y que se vanagloria de lo que hace, intenta aplicar el sentido común a propósito de un retorno a la niñez. Y como este final no sería aplicable al Sr. Esteve, porque carece de dicho sentido común, nos hemos decantado por la primera.

Nos encontramos en la recta final y ante la despedida “predeterminada” de un alcalde que no va a dejar ninguna huella. Un alcalde que pasará a la historia política de Puçol por su mediocridad, por su soberbia y por su nula gestión.

Y en este efímero paso por la alcaldía, donde la gestión ha brillado por su ausencia, no hemos encontrado huellas pero sí marcas, muchas marcas: no ha habido voluntad de diálogo pero sí insultos, no ha existido el consenso pero sí la imposición. Y eso tiene un nombre: cinismo, cinismo que ha degenerado en mucha crispación.

Experimentos sin sentido y banalidades innecesarias han engrosado el haber de este alcalde que comenzó su andadura negando un espacio público en la playa a los fieles que libremente querían ejercer su derecho al culto.

Un alcalde que por decreto impidió que los representantes políticos acudiesen a las procesiones como representación municipal.

Un alcalde que en las fiestas de nuestro pueblo violó la letra de nuestro Himno regional, dando conscientemente el cambiazo y aguando la noche a unos jóvenes festeros llenos de ilusión.

Un alcalde que ha llenado de pancartas el balcón del ayuntamiento para reivindicar no sabemos cuántas cosas, sin resultado alguno.

Un alcalde que intentó eliminar una de las tradiciones más populares del 7 de setembre, como es la “baixá de caixons”.

Un alcalde que después de criticar duramente en los plenos y durante cuatro años el convenio con las urbanizaciones, no sólo lo ha renovado, sino que ha incrementado su importe sustancialmente, demostrando una vez más su falta de coherencia.

Un alcalde cuyo “postureo” trasladó a una carpa itinerante para su autocomplacencia pero que, pecando de intolerante, no duda en bloquear en las redes sociales a quien le critica.

Y qué decir de los plenos: el Partido Popular de Puçol ha sufrido su prepotencia, sus insultos, sus mentiras y sus amenazas continuamente.

En fin, no sabemos si nos dejamos algo… ¡¡Bueno, sí!!

No hemos hablado de gestión, ni de infraestructuras, ni de economía, ni de inversiones… Sabrán disculparnos, pero comprenderán que es realmente difícil hablar de algo que no ha existido.

Y es que este alcalde no ha dejado huellas, solamente marcas.

Y como en las películas del oeste, también en política: La alcaldía tenía un precio.

Una opinión del Partido Popular


Nota: Por petición del grupo político municipal, el texto del artículo se publica en castellano, tanto en la página web municipal en castellano como en la web en valenciano. 

07 Juny 2017
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