La pandemia ratifica el valor de Protección Civil en su décimo aniversario

Cada día a las 20 horas, miles de personas salen a sus balcones para aplaudir a quienes luchan sin descanso contra esta crisis: sanitarios, policía, personal de limpieza y supermercado... Pero existe una agrupación que, desde hace una década, trabaja de forma altruista y desconocida para muchos. Ellos son Protección Civil Puçol, y aportan valor a la ciudadanía con aquello que tienen a mano: experiencia, voluntarios y mucho corazón.

Tras una década de trabajo que ha pasado desapercibido para muchos, Protección Civil se ratifica por fin como un cuerpo de enorme valor para los ciudadanos de Puçol. «Antes la gente no sabía para qué estábamos, más allá de carreras, discomóviles...», asegura Rubén Hernandis, coordinador de la agrupación local: «Pero todo eso eran entrenamientos, este es el verdadero sentido de nuestro trabajo».

La agrupación, al igual que otros muchos colectivos, ha tenido que reogranizarse para hacer frente a la crisis del coronavirus. Para ello, se ha dividido en dos equipos: uno operativo, y uno social. El primero se dedica sobre todo a los trabajos nocturnos, como las labores de desinfección por todo el municipio junto con la Brigada.

El segundo equipo se centra en aquellos requerimientos de bienestar social, lo que engloba atención a mayores, algunos menores de edad en riesgo de exclusión o pobreza, reparto alimentario, refuerzo en la campaña de mascarillas... «Básicamente, aquello que afecta más a las personas y requiere estar un poco más encima».

Ambos equipos, no obstante, se suelen entrelazar de manera habitual, «ya que algunos miembros pasan del social al operativo, y viceversa», explica el coordinador de Protección Civil, que destaca la alta capacidad de los voluntarios para trabajar en equipo y de manera eficaz. «No es un grupo que se ha montado para esto: somos una agrupación consolidada de personas que saben trabajar junta».

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Y es que el colectivo se compone, entre otros, de guardias civiles, bomberos, profesionales sanitarios, mecánicos... «Somos gente formada: nos gusta lo que hacemos y entre todos abarcamos muchísimas áreas de conocimiento». Esto les permite cumplir su objetivo último, que no es otro sino aportar valor a la ciudadanía a través de sus acciones. «Si algo aporta valor, cueste lo que cueste, merece la pena».

Protección Civil lo está cumpliendo a unos niveles de sobresaliente, especialmente durante las últimas semanas, cuando las necesidades sociales se han intensificado debido a la crisis sociosanitaria. «Estamos aportando un valor como hasta ahora nunca lo habíamos hecho... Estamos tocando los corazones de la gente», asegura, orgulloso.

Robar sonrisas

No es para menos, ya que más allá de sus labores predefinidas, estos voluntarios son capaces de encontrar un resquicio de tiempo y energía para hacer animaciones socioculturales y amenizar el confinamiento de muchos vecinos, especialmente de los más pequeños.

Los fines de semana «tenemos un poco menos de carga de trabajo social porque intentamos dejarla terminada entre semana», de manera que, en lugar de descansar, se dedican a animar a la gente por las calles, con unos minutos de música y actuaciones. Lo llaman «robar sonrisas»: «La gente no se da cuenta de que lo hacemos por egoísmo, porque salimos para robarles la sonrisa», bromea.

En realidad, lo hacen por dos motivos. Primero, porque saben que a muchos vecinos les gusta, sobre todo a los niños. Y segundo, porque les sirve para cargar pilas. «Llevamos un desgaste brutal». De hecho, llevan trabajadas durante las últimas semanas casi la mitad de horas que habitualmente harían durante un año, sin contar las que trabajan desde casa, para coordinarse, reunirse, mantener contacto con otros organismos...

Rubén asegura que se le ponen «los pelos de punta» cada vez que alguien llama para que acudan a animar el cumpleaños de un niño, el aniversario de una pareja o para hacer otros detalles: «¿Cómo no lo vamos a hacer?».

Y la gente lo agradece. El responsable de la agrupación lamenta, no obstante, algunas críticas que han llovido sobre la Policía Local por no participar, por lo general, en estas actividades de animación. «Ellos están para otras labores fundamentales... Así que, para esto, ya estamos nosotros», destaca.

Una gran red de héroes anónimos

De hecho, trabajan en coordinación con este cuerpo de seguridad, además de otros organismos como la Guardia Civil y algunos departamentos del Ayuntamiento: Bienestar Social, la Brigada Municipal, Comunicación, Alcaldía... «Existe una coordinación muy grande entre todos».

También se mantienen en contacto permanente con el Centro de Coordinación de Emergencias, el famoso 112, formando una red que recoge todas las emergencias de la provincia. Y, además, participan en proyectos en colaboración con las agrupaciones de Protección Civil de toda la Comunidad Valenciana, con quienes comparten información de interés, ideas... «Es algo que hasta ahora nunca se había hecho a este nivel... Es impresionante», apunta el coordinador de Puçol.

Rubén es uno de los dos jefes de toda la comarca que coordinan el reparto de pantallas faciales que se están fabricando. «Estamos moviendo muchísimo material: llevamos ya más de 7.500 máscaras en la zona norte de Valencia», además de las que han hecho llegar hasta la zona sur.

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Son de carne y hueso

Desde las labores sociales hasta las operativas y las administrativas; desde animar balcones hasta repartir máscaras faciales por toda la Comunitat... Protección Civil ha demostrado estar a la altura de las circunstancias y más allá. Pero, para sorpresa de muchos, no son superhéroes.

«Somos personas normales, pero hemos adquirido un compromiso hace años y es el momento de sacarlo a relucir», apunta Hernandis, subrayando que «nadie percibe un solo euro, ni queremos hacerlo». En total son unos 10 voluntarios en activo que se organizan en turnos como pueden, mientras compaginan su profesión principal. En el caso de Rubén, la de técnico informático en una empresa agroalimentaria.

Y la mayoría son de Puçol, pero no todos. A lo largo de estos diez años, han ido apuntándose miembros procedentes de municipios cercanos como Sagunto, Massamagrell, Rocafort, El Puig, Estivella... Voluntarios no locales que se sienten atraídos por las características del equipo. «Muestran compromiso por un pueblo que ni siquiera es el suyo, y con la misma vocación que el resto».

Para una agrupación que trabaja de forma altruista para la población, pocas cosas pueden ser más satisfactorias que comprobar que su servicio aporta valor y se agradece. «Solamente con lo que recibimos de la gente cuando salimos a las calles merece la pena tanto sacrificio», asegura Rubén, que explica muy agradecido cómo les ofrecen desde balcones y comercios merienda, botellas de agua... «Al final es una colaboración porque nuestro trabajo nos vuelve en forma de cariño y acogida».

Desde el otro lado del teléfono, mientras se realiza la entrevista, se percibe cierta emoción en la voz del informático y voluntario, incluso alguna lagrimita en sus ojos. Ayer escuchó por primera vez en 10 años: «¡Viva Protección Civil!». Pero no solo por eso.

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Lo cierto es que están siendo unas jornadas tan intensas como emotivas, especialmente la del pasado 30 marzo. Aquel lunes de trabajo intensivo coincidía con el vigésimocuarto cumpleaños de Josep Hernandis, jefe del equipo «social» y hermano del coordinador. Entre todos quisieron hacerle un pequeño homenaje.

Pero «todos» abarca algo más que los miembros de Protección Civil, y es que al evento se unieron las sirenas de la policía, de una ambulancia e, incluso, de un camión de bomberos. Y también los aplausos y ánimos de muchos vecinos que, desde sus balcones, contemplaban conmovidos el emotivo homenaje.

«He llorado tres veces viendo el vídeo...», asegura Rubén, pues además de una sorpresa para su hermano, fue un acto de reconocimiento y apoyo a todos los servicios de emergencias. «Estábamos agotados y desanimados tras un día con más de 15 emergencias», y fue el empujón para cargar sus pilas y aguantar el tipo unas cuantas semanas más. «Esto marca un punto de inflexión para nosotros».

Una década de altruismo

Y no es para menos, teniendo en cuenta que la agrupación cumple este 2020 una década dejándose la piel por una ciudadanía de la que solo espera agradecimiento... Diez años de voluntariado en fiestas, fallas, carreras y otros eventos que les han servido de entrenamiento para la adversidad real.

Y, por fin, han conseguido ratificar su indispensable labor durante el reto del Covid-19. Una crisis sanitaria que, más que nunca, pone sobre la mesa el trabajo de aquellos que siempre estuvieron ahí. Discretos pero eficaces. Velando de manera altruista por los vecinos de Puçol.

Informa: Irene Mollá Fotos: Sabín

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07 Abril 2020
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