El segundo encuentro de bolilleras reúne a setecientas personas en el Palau d’Esports

El segundo encuentro de bolilleras reúne a setecientas personas en el Palau d’Esports

“Y el alcalde tendrá que hacer bolillos”. Había sido el titular del periódico “Noticies de Puçol” en junio del año pasado, tras la realización del primer encuentro de bolilleras. Josep Mª Iborra había hecho mutis por el foro todos estos meses, pero en marzo, durante el encuentro de Segorbe, la organización anunció a bombo y platillo (y lo que es más escandaloso: por la megafonía del local) que el alcalde de Puçol iba a cumplir su promesa en el segundo encuentro de bolilleras, a celebrar en Puçol el 6 de abril. El desafío estaba lanzado. Y a Josep Mª Iborra no le quedó más remedio que sentarse en la mesa y hacer los primeros pinitos: “me comprometí y no he tenido otra alternativa, he ensayado un poco y es realmente difícil, aunque gracias a una profesora como Rosario he podido salir del paso”. Tras reconocer el duro trago pasado, sus palabras, durante el acto protocolario de presentación del encuentro de bolilleras, se cerraron con un nuevo desafío: “si vosotras, las amas de casa Tyrius, seguís organizando encuentros como éste, nosotros, el Ayuntamiento de Puçol, seguiremos apoyándolo económicamente y con la infraestructura necesaria”. Con unas perspectivas así, lógicamente, el año próximo habrá tercer encuentro de bolilleras. Y lo habrá por muchos motivos. En primer lugar por la asistencia. El año pasado se superaron las quinientas bolilleras. Este año había 543 inscritas, y eso que se había limitado el número de participantes a 500, pero al final la organización tuvo que acceder a algunas peticiones de lugares tan remotos como Manzanera (en Ciudad Real), cuyas representantes es la segunda vez que vienen. Como también repiten las de Llíria, Nules, Vila-real, Utiel, Oropesa, Torreblanca, Navajas... y por supuesto, todos los pueblos de la comarca y alrededores de Puçol. Entre bolilleras, acompañantes y organización el número final de participantes rondaba los 700, justo el número de raciones de paella que preparó el número uno en estos menesteres, Galbis, en una monumental paella que hizo las delicias sobre todo de los que venían de fuera de la Comunidad Valenciana. “Aunque no sólo les hemos invitado a la paella” –explica José Luis Gómez, del Departamento de Fiestas, uno de los organizadores del evento– “también hemos incluido un bocadillo y bebida para el almuerzo, algo que no se hizo el año pasado, pero que dado que pasan muchas horas aquí, en el Palau d’Esports, pensamos que sería un bonito detalle con ellas”. Los detalles, he aquí uno de los factores decisivos del triunfo de este encuentro: “somos primerizas y nos habéis respondido de maravilla, así que el año que viene repetiremos”, reconocía Pilar Bosch, la presidenta de las amas de casa Tyrius de Puçol, quienes han llevado la voz cantante en este encuentro. Y quienes han cuidado no sólo el almuerzo y la comida, sino otros detalles muy atractivos, como ese abanico perfumado y con dedicatoria que todas las participantes han recibido como recuerdo de su presencia en Puçol. “Hemos aumentado el número de participantes y eso que coincidíamos con un encuentro similar en Teruel” –proclamaba orgullosa la concejal de la mujer, Dolores Sánchez– “eso es gracias al esfuerzo de Tyrius en Puçol y también al de los trabajadores de la Fundación Municipal de Cultura y Deportes, que han tenido que trabajar muchas horas para que todo esté a punto. Gracias a todos ellos y a vosotras por vuestra presencia. Estáis invitadas al encuentro del próximo año”. Unas palabras recibidas con júbilo por las asistentes, aunque con algún matiz por parte de la docena de “bolilleros” que también asistía al encuentro: “ojo, que también hay hombres haciendo bolillos”. Y no sólo hombres, entre los asistentes llamaba poderosamente la atención los cuatro representantes de Torreblanca: una abuela, una madre y sus dos hijos, Vicent y Jessica, de 5 y 13 años respectivamente, quienes eran con diferencia los más jóvenes entre los encargados de hacer encajes de bolillos. Su presencia demuestra que los bolillos no tienen sexo ni edad: es sólo cuestión de paciencia y de prestar atención a los detalles.

09 Abril 2003
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