La exhibición de la escuela de gimnasia rítmica demuestra que hay cantera para muchos años

La exhibición de la escuela de gimnasia rítmica demuestra que hay cantera para muchos años

Lidia Herrero, Valle Flores, Mar García y Mari Carmen Alcalá han sido las cuatro monitoras encargadas este año de llevar adelante los dos turnos de la Escuela Municipal de Gimnasia Rítmica. Es la primera vez que han sido precisas cuatro monitoras, lo que demuestra la gran aceptación que está teniendo la escuela, sobre todo en el último curso.

''Hemos organizado dos turnos por edades y niveles'' -explica Valle Flores-. ''En el primero están las niñas de 3 y 4 años, en total unas 16 alumnas. En el segundo, están las chicas hasta 12 años y son 22 las que acuden a clase''.

Un número importante que garantiza sobre todo una buena cantera y más si tenemos en cuenta que tienen en quién reflejarse, porque desde este año las alumnas de la escuela municipal comparten horario y clases con las del Club Puçol de Gimnasia Rítmica, lo que las anima a seguir practicando ''sobre todo porque pueden ver en acción a gimnastas como Cristina Sanchis, que se ha clasificado para la final de los juegos escolares de la Comunidad Valenciana, quedando en sexta posición''.

La labor en la escuela es sin duda dura, sobre todo porque al comenzar las clases en octubre las niñas apenas saben saltar o mantener el equilibrio ''tienen apenas tres años, por lo que hace falta mucha paciencia. Pero compensa, el cambio de octubre a junio es tremendo. Las madres apenas pueden creerse lo que han visto hoy aquí''.

Y eso que han visto ''hoy aquí'' es la exhibición de fin de curso de todas las alumnas de la escuela, realizada el lunes 16 de junio en el Palau d'esports, con pequeñas actuaciones individuales donde ha quedado clara la mejoría conseguida a lo largo del curso. Hay nivel, de eso no cabe duda. La cantera está garantizada durante años, aunque, como reconoce Valle Flores, ''lo difícil es que continúen a partir de cierta edad, porque les atraen más otras diversiones conforme van creciendo''.

De todas formas, algo queda. Prueba de ello es la presencia en la exhibición de dos antiguas alumnas, ambas curtidas en mil y una competiciones, que volvían el lunes a deleitar a las más pequeñas y, por qué no, a deleitarse ellas mismas mientras se divertían al ritmo de la música: Alba Barrachina y Laura Pascual demostraron con su presencia que el gusanillo de la gimnasia rítmica es algo que engancha. Sólo así se explica su presencia... y sólo así se entiende que los padres (y sobre todo las madres) se animen, con frío o con calor, a subir dos veces por semana a sus retoños, de apenas cuatro añitos, para hacer sus primeros pinitos sobre las colchonetas del Palau d'esports.

La entrega de los flamantes diplomas y de unos obsequios del club pusieron punto final a una jornada en la que sobre todo quedó patente una cosa: a estas niñas les encanta la gimnasia rítmica.

21 Junio 2003
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