Doce horas de tenis... y de ping-pong, y de parchís, y de frontenis, y de trivial, y de piscina, y...

Doce horas de tenis... y de ping-pong, y de parchís, y de frontenis, y de trivial, y de piscina, y...

Partidas de ping-pong, parchís, almuerzo, frontenis, trivial, comida, búsqueda del tesoro, baños gratis en la piscina, merienda y, por supuesto, tenis. Estos son los alicientes de la 13ª edición de las ''Doce horas de tenis'', organizadas por el Club de Tenis Puçol el sábado, 28 de junio, de 9 a 21 horas, en el Polideportivo Municipal.

''Hay previstos 180 partidos de tenis, cada uno de ellos de veinte minutos, pero mientras llega el turno de volver a las pistas, los 126 alumnos inscritos van participando en las actividades alternativas, sobre todo la piscina, a la que se puede acceder utilizando como entrada la camiseta conmemorativa de estas doce horas de tenis''. Las palabras del gestor deportivo, Fernando Torres, aclaran en alguna medida el porqué del éxito de estas jornadas que vienen celebrándose desde 1991, ''aunque en aquella ocasión sólo hubo 45 participantes y en la actualidad el club cuenta con 350 socios, además de los 150 alumnos de la escuela''.

Y es que en Puçol el tenis es un ejemplo de simbiosis perfecta entre club y escuela: el club gestiona la escuela, siendo sus socios quienes imparten las clases y, paralelamente, usa las instalaciones municipales para las competiciones, al tiempo que prepara alumnos que luego son captados como jugadores del club para asistir a distintos torneos.

''Actualmente nos ocupamos ocho profesores de dar las clases a los 150 alumnos: Eliseo, Pilar, Fernando, Vicente, Manu, Alejandro, José Miguel y yo mismo'' -explica Carlos Romero, quien ya lleva catorce años ligado al tenis en Puçol y ha recorrido todos los escalafones en la escuela y el club- ''y la mayoría de nosotros empezamos como alumnos en la escuela, luego pasamos a competir con el club y ahora somos monitores de los que empiezan''.

La buena relación entre los socios se manifiesta también en actividades sociales como esta despedida de curso que, a través de doce horas de convivencia, permite a los participantes demostrar sus habilidades no sólo en el tenis, sino en otros deportes con cierta similitud (como el ping-pong o el frontenis) e incluso en algunos que poco tienen que ver (como el trivial o la búsqueda del tesoro).

''Precisamente esa búsqueda es una de las actividades más esperadas por los participantes'' -prosigue Carlos Romero, que ha sido en encargado de diseñar las pruebas- ''no por el premio en sí, que es una bolsa de chucherías, sino por el desafío que supone buscar y resolver las pistas, para luego descifrar el enigma final''.

La jornada del sábado comienza a las 9 de la mañana, dividiendo a los participantes en cuatro equipos con distintos colores. Todos reciben su camiseta (fundamental para poder entrar gratis a la piscina) y comienzan las actividades, tomando como referencia los partidos de tenis, siempre entre competidores de distintos grupos pero de un mismo nivel. A mediodía se organiza una comida conjunta en el bar del Polideportivo y, para ayudar a pasar la digestión, una buena sesión de parchís y trivial, eso sí a la sombra de los árboles. Cuando baja el sol se reinician los campeonatos y las actividades paralelas... y así hasta las 9 de la noche, en que se realiza una masiva entrega de trofeos, tanto a los ganadores de cada actividad como al equipo que ha resultado vencedor global de la jornada.

''Por último, recordamos a los chicos y chicas que no se olviden de inscribirse el próximo septiembre para el nuevo curso de la escuela de tenis... Y ahí acaba todo para ellos, pero no para nosotros, que tenemos que recoger todo el material de las pruebas deportivas y dejar las pistas en perfecto estado, lo que como mínimo nos supone una horita más''.

04 Julio 2003
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