La escola d'estiu: un lugar donde aprender a cocinar, cultivar, diseñar abanicos, pintar camisetas...

La escola d'estiu: un lugar donde aprender a cocinar, cultivar, diseñar abanicos, pintar camisetas...

El 29 de julio finaliza la escola d'estiu. Han sido treinta días llenos de juegos, diversión, invenciones y creatividad, tanto por parte de los alumnos como de los monitores. Treinta días que los padres han podido dedicar a otras actividades, tanto si trabajan como si han intentado aprovechar esos huecos matinales para finalizar esas tareas pendientes para las que nunca hay tiempo.

Un mes en el que los alumnos han estado atendidos y, al mismo tiempo, aprendiendo de una forma divertida.

Para la educadora de servicios sociales, Dolores Muñoz Inglada, que también es la directora de esta escuela, su necesidad está fuera de toda duda: ''dos meses y medio es demasiado tiempo sin hacer nada para los niños... hay que mantenerlos activos, que no se aletarguen, porque si no el choque al empezar el nuevo curso es excesivo''.

Razones pedagógicas no le faltan a la educadora, aunque la realidad demuestra que también hay otros motivos, derivados de la nueva situación familiar que viven muchas familias: trabajan los dos padres y a la abuela, que ya la tienen cuidando de los niños durante todo el curso es necesario darle unas pequeñas vacaciones, o corremos el peligro de agotarla.

''Es cierto que ahora no es tan fácil pasar el verano en el pueblo con los familiares, sencillamente porque esas costumbres ya se van perdiendo. Y también porque no se puede reducir el ocio a ver la tele y jugar con un ordenador. Es cierto que los niños tienen que descansar, pero dándoles las herramientas necesarias para que disfruten en este tiempo de ocio... si no, se aburren''.

Y de más herramientas, desde luego, no van a disponer en muchos lugares. Si el sofocante calor que hemos sufrido durante el mes de julio ha hecho imprescindible la visita cotidiana a la piscina municipal, también las excursiones a pie y en bicicleta han sido puntos álgidos de esta escola d'estiu, quizá porque los chicos, en el fondo, lo que están deseando es salir, vivir aventuras, conocer cosas nuevas... y eso es algo que difícilmente pueden encontrar en el patio del colegio público La Milotxa, aunque, por el contrario, éste sí es el lugar idóneo para los talleres, por el fácil acceso para los padres, la posibilidad de disponer de agua o incluso las aulas para organizar a los materiales y a los propios alumnos.

Como resultado de la experiencia muchos alumnos ya saben construir cabañas, diseñar camisetas, pintar abanicos, cocinar platos típicos de nuestra zona o incluso cultivar un huerto. Lo dicho, herramientas para disfrutar no les ha faltado en este caluroso mes de julio.


28 Julio 2003
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