Escriben los festeros (9): una jornada llena de medallas, ofrendas, procesiones y algunas 'amistades peligrosas'

Escriben los festeros (9): una jornada llena de medallas, ofrendas, procesiones y algunas 'amistades peligrosas'

El día 8 de septiembre celebra Puçol la festividad de su patrona, a la que se le rinden distintos homenajes a lo largo de toda la jornada, casi todos protagonizados por los festeros de la Virgen al Pie de la Cruz, que disfrutamos en esta fecha de nuestro día más especial... y más agotador.

Apenas iniciada la mañana ponemos en marcha a toda la población con una ''despertá'' en la que prácticamente sólo participaron los chicos, porque las chicas estaban preparándose para el siguiente acto.

Y es que sobre las diez y media de la mañana, los festeros teníamos que recoger a nuestras acompañantes, pasando por cada una de sus casas, para acudir todos juntos a la solemne misa en honor a la patrona.

Por ser una fecha especial la Eucaristía tuvo una duración aproximada de una hora, aunque su larga duración no impidió que fuera seguida con gran atención por centenares de fieles que acudían en esta jornada a rendir culto a la Virgen al Pie de la Cruz.

Tras la ceremonia, se repitió un año más una tradición que comenzó en 1941 y que se ha mantenido intacta hasta nuestros días: el reparto de medallitas de la Virgen. Una celebración que sigue cautivando a los vecinos por su simpatía, ya que mientras las festeras insistíamos en colgar la famosa medallita en la solapa de todos los que se acercaban a la iglesia de los Santos Juanes y sus alrededores, los festeros ''atacaban'' a todo el que se ponía a tiro con sus frascos llenos de colonia.

No hubo mucho tiempo para el perfume y la medallita, porque a las dos del mediodía nos desplazamos hacia la era del molí, para disfrutar de los petardos y las carcasas en la obligada ''mascletá'' del día 8.

Por la tarde la jornada no fue más reposada. Comenzaron los actos sobre las seis de la tarde, con una tranquila pero muy numerosa ofrenda. Pese a que se realizó con notable rapidez, no hubo ninguna asociación que se amontonara con los que la precedían, lo que demuestra el respeto con que se realiza esta ofrenda. Como todos los años, las fallas, las asociaciones taurinas, las amas de casa, la cofradía y diversos colectivos locales fueron entregando los ramos a la Virgen, y con ellos algunas promesas, muchos ruegos y alguna que otra lágrima, hasta cerrar finalmente la larga comitiva los festeros, que fuimos desfilando por parejas.

Apenas una hora después de la procesión, nos concentrábamos más de un millar de personas en la Plaza Joan de Ribera, para celebrar la procesión más multitudinaria del año. Este acto tuvo la solemnidad acostumbrada, aunque nuestros rostros, los de los festeros, tenían poco de ''solemnes'' y mucho de ''cansancio'', puesto que este día supone el punto y final a un año ininterrumpido de trabajo y esfuerzo.

Aunque antes de ese punto y final pudimos disfrutar, cómo no, de nuestro concierto estrella que, por supuesto, no defraudó a nadie: Amistades peligrosas.

Firmado: las festeras y festeros de 2003.

12 Septiembre 2003
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