Los juegos, la música y el fuego clausuran las fiestas populares y patronales de este año

Como todos los años, la última jornada de las fiestas de la población tuvo su momento para todos los públicos: por la mañana, para los niños y los festeros; por la tarde, para los más devotos; por la noche, para la gente joven y marchosa; y la madrugada, para todos aquellos que se resistían a decir adiós a unas fiestas que este año se han extendido a lo largo de doce días, del 29 de agosto al 9 de septiembre.

 la jornada comenzó con los actos religiosos: el volteo general de campanas, la recogida de los festeros y la misa a las doce.

Paralelamente, en la Avenida Valencia un parque infantil hacía las delicias de los más pequeños, sobre todo los ''karts'', esos coches en miniatura que eran con diferencia los que más colas convocaban. Aunque fue en la sesión de tarde cuando había que armarse de paciencia para poder subirse a las distintas atracciones, porque en algunos momentos los niños que se agolpaban en la avenida superaban fácilmente los trescientos.

 Por la tarde, segunda y última procesión de las fiestas, con el anda de la Virgen al Pie de la Cruz acompañada por los festeros, los músicos de Santa Cecilia y los cientos de vecinos que, cirio en mano, desfilaban pacientemente por las calles del casco antiguo.

 Pero fue la noche, como siempre, la gran aliada de los que aún tenían ganas de fiesta. Pese a tratarse de un día laborable y que a la mañana siguiente los niños de la población tenían que incorporarse al colegio, la Fundación Tony Manero logró que más de un millar de personas se congregara frente al escenario, además de la multitud de vecinos que prefería seguir el concierto desde las carpas de las distintas asociaciones o los bancos de los alrededores.

 Fue la de la Fundación una actuación de menos a más. Comenzó con la plaza prácticamente vacía, pero es que fueron sumamente puntuales y a las once de la noche apenas hacía una hora que había finalizado la procesión, por lo que era muy difícil cenar y bajar a la plaza en tan corto espacio de tiempo. Pero estos once músicos subidos en el escenario suenan muy bien, su amplio repertorio de ''funky'', ''soul'', ''salsa'' y otros estilos musicales fácilmente bailables, rápidamente enganchó a todo el que pasaba cerca. Así, al finalizar el concierto, más de dos mil personas se concentraban en la plaza para el siguiente acto: el ''correfoc de dimonis''.

 Esta orgía de luz, color y fuego, sobre todo mucho fuego, cuenta cada año con más seguidores, sobre todo los niños y jóvenes, que disfrutan acompañando a los ''dimonis'' bajo un manto de fuego. Es un espectáculo de una hora que concluyó, frente al campo de fútbol, con la aparición de dragones, serpientes, murciélagos y una explosión final de fuegos artificiales, a la que siguió el tradicional castillo, este año aún más vistoso que en ediciones anteriores.

''Lo mejor es que no ha habido que lamentar ningún incidente en todas las fiestas'' (comenta satisfecho Manuel Martínez Piñol, concejal de festejos), ''sobre todo en el día del toro que, por coincidir con el domingo, permitió a muchos aficionados de los alrededores acercarse a Puçol. Es de sobra conocidas la meticulosa organización de este tipo de actos y una iniciativa nuestra, la de tener rodadores expertos como colaboradores en la organización debidamente identificados, ya está siendo estudiada por otros pueblos para ponerla en marcha. Eso demuestra el alto nivel de calidad y, sobre todo, de seguridad que ponemos en la organización de las fiestas, sobre todo las taurinas''.

 

14 Septiembre 2003
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