Pepe Bonacho, el hombre clave tras las fiestas

Pepe Bonacho, el hombre clave tras las fiestas

En los últimos años, durante las fiestas, tanto los políticos como los técnicos municipales e incluso los festeros, cuando realizan discursos de agradecimiento por la colaboración prestada para llevar adelante los actos, un nombre se repite una y otra vez: Pepe Bonacho. Pero ¿quién es este personaje del que tanto, y tan bien, hablan todos aquellos que están vinculados a las fiestas populares y patronales de Puçol?

Fue en el año 1999, concretamente el 8 de septiembre, la primera vez que oímos hablar de él. Esa noche debía actuar Carlos Mejía Godoy y los de Palacagüina en la Plaza del País Valencià. Era una actuación contratada directamente por la concejalía de fiestas a través de la empresa M2, porque entonces no había festeros y toda la programación corría a cargo del Ayuntamiento. Sobre las cinco de la tarde, la hora en que normalmente los grupos comienzan a montar el escenario, las luces, las pruebas de sonido y demás, en la plaza no había nadie.

Tensión, llamadas telefónicas, prisas... Nada de eso podía solucionar el problema: el grupo seguía en Sudamérica y nadie había avisado al Ayuntamiento de su ausencia. Materialmente no había tiempo de contratar una actuación para esa misma noche... o al menos eso pensábamos todos entonces.

Pasadas las nueve de la noche, una llamada a la empresa de espectáculos Orange sembraba el primer halo de esperanza: ''veremos si puede hacer algo Pepe'', dijo una voz al otro lado del hilo telefónico. Por el tono, parecía como si esa persona estuviera acostumbrada a resolver problemas a última hora: no debía ser la primera vez que ese Pepe acudía a apagar un incendio de este tipo.

Apenas una hora después, el tal Pepe ya estaba en mitad de la plaza organizando a sus técnicos, que montaban a toda prisa el escenario mientras su móvil echaba humo para confirmar la presencia de tal o cual intérprete. A su alrededor, técnicos y políticos no paraban de preguntar cada cinco minutos: ''¿ya tenemos algo?, ¿llegarán a tiempo?''.

Poco después de las once, tal como estaba previsto, hubo una brillante actuación en la plaza. No fue Carlos Mejía y su banda, sino José Ramón y su compañía de variedades. El programa se fue confeccionando sobre la marcha, a medida que los artistas iban llegando a Puçol, alguno de ellos incluso ya uniformado de una actuación anterior, por lo que subía directamente del coche al escenario, sin pasar por el camerino.

''Lo importante es la profesionalidad: que estés siempre al pie del cañón y que aquéllos a quienes llamas, sin contrato y sin nada, sepan que no les vas a dejar tirados. Eso es algo que se consigue con los años y, sobre todo, con la seriedad en el trabajo''.

Profesionalidad: cuando pronuncia esta palabra Pepe Bonacho casi siempre sonríe satisfecho. Sabe que es de los más respetados en su campo y uno de los pocos que puede coger el móvil y convencer a una veintena de artistas para que vengan a actuar en este mismo momento. Luego ya arreglarán los contratos y todo eso, que su palabra es el mejor aval dentro del mundillo del espectáculo.

Como Rick y el representante de la autoridad al final de Casablanca, aquello ''fue el inicio de una larga amistad''. Desde entonces Pepe ha estado ligado a las principales actuaciones musicales de las fiestas de Puçol: Seguridad Social y los mariachis en el año 2000; Celtas Cortos y OBK en el 2001; Mojinos Escozíos y Camela el año pasado; y Amistades Peligrosas y la

24 Septiembre 2003
FaceBook  Twitter  

Información Adicional