Asignaturas pendientes

Septiembre es para Puçol el mes de las fiestas populares y patronales, pero para el resto de nuestro país Septiembre es el mes de los exámenes, de las recuperaciones. Y todos nosotros tenemos una asignatura pendiente con el pueblo saharaui. En el siglo XIX España estableció una colonia en el Sáhara occidental, para explotar tanto los bancos de pesca como los yacimientos de fosfatos. La situación se prolongó hasta 1975, en que el Tribunal Internacional de La Haya dictaminó que ni Mauritania ni Marruecos tenían derechos sobre el territorio del Sáhara, por lo que España debía abandonarlo y se celebraría un referéndum para que los saharauis eligieran su propio gobierno. Marruecos ocupó el Sáhara con la “marcha verde” y España no ha asumido desde entonces su compromiso de apoyar el referéndum saharaui. Tras la invasión marroquí, los saharauis buscaron refugio en el desierto, estableciendo campamentos en mitad del Sáhara, cerca de Tinduf. Tras años de lucha armada, en la que el Frente POLISARIO derrotó a los invasores, Marruecos construyó muros en el desierto para evitar los ataques saharauis. Insisto: Marruecos puso muros... al desierto. En 1991 se firmó la paz, con el compromiso de que en enero de 1992 se celebraría el ansiado referéndum. La Misión de las Naciones Unidas lleva desde entonces elaborando informes, intentando establecer el censo de votantes... pero todo ha sido inútil. Marruecos ha boicoteado las negociaciones y la ONU se ha mostrado incapaz de cumplir su compromiso con el pueblo saharaui. Hace dos meses el nuevo monarca marroquí anunció la creación de una Agencia de Desarrollo para las “provinias del sur”, lo que en el fondo no es más que volver a la situación de hace dos siglos: hacer del Sáhara una nueva colonia para explotar sus riquezas naturales, aunque esta vez en manos de Marruecos. Mientras, el gobierno español calla y olvida lo que prometió hace ya 27 años. Pero el pueblo español se ha mostrado más sensible ante la injusticia cometida con el pueblo saharaui. Desde que se firmó la paz, numerosas Organizaciones No Gubernamentales y asociaciones de todo tipo han unido sus fuerzas para enviar continuamente alimentos, medicinas, materiales educativos e incluso proyectos tecnológicos con los que ayudar a ese pueblo que ya lleva casi tres décadas viviendo en pleno desierto. Puçol ha sido siempre un pueblo solidario, lo ha demostrado en las campañas de ayuda de todo tipo que se organizan puntualmente (tras terremotos, huracanes o cualquier otra situación de emergencia). Buena prueba de esta solidaridad es la creación en 1993 de ASOM, la Asociación para la Solidaridad con el Mundo a través de la cual se han canalizado la mayor parte de ayudas al pueblo saharaui. Desde hace ya nueve años el Ayuntamiento de Puçol, en colaboración con ASOM, participa en las Caravanas por la paz, destinadas a llevar ayuda a los campamentos de refugiados situados en Tinduf. Pero también en todos estos años hemos participado en las Vacaciones en paz, gracias a las cuales cientos de niños saharauis han pasado el verano en nuestro pueblo, recibiendo asistencia médica, bañándose por primera vez en una piscina o en el mar y recibiendo, sobre todo, el cariño de todo un pueblo. Si en 1994 la cantidad aportada por el Ayuntamiento a estos proyectos fue de un millón de pesetas, año tras año hemos ido haciendo un esfuerzo para aumentar esa subvención, llegando el año pasado a los dos millones. Pero el dinero no lo es todo y de nada habría servido sin la colaboración de todos vosotros, el pueblo de Puçol, que año tras año habéis colaborado en la recogida de alimentos para las “caravanas” y en la convivencia con los niños saharauis durante las “vacaciones”. Si nuestros ciudadanos ya se relacionan como hermanos ¿por qué no han de hermanarse nuestros municipios? Es ese ejemplar comportamiento vuestro el que nos ha animado a dar un paso más para aprobar nuestra asignatura pendiente con el pueblo saharaui. Ese paso lo vamos a dar hoy, 4 de septiembre, con la firma del acta de hermanamiento con la daira de Agüenit. Esperamos que este ejemplo, que ya han dado otras poblaciones del estado español y que sin duda darán muchas más, sirva para que reflexionen el gobierno marroquí, el gobierno español y las Naciones Unidas. Si son honrados, su reflexión les llevará a una conclusión ineludible: hace 27 años que tienen una asignatura pendiente con el pueblo saharaui y ese referéndum debe celebrarse ya. Gracias a todos por vuestra solidaridad cotidiana y gracias una vez más por apoyar con vuestra presencia este hermanamiento.
01 Septiembre 2002
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