Sexta edición del Mercadillo de la Solidaridad en el colegio La Milotxa

Sexta edición del Mercadillo de la Solidaridad en el colegio La Milotxa

Fueron los inventores de una idea que ya ha calado hondo en otros centros de la población: los alumnos, padres y profesores del colegio público La Milotxa se reunían el viernes 30 de enero en el patio del colegio para celebrar por sexto año consecutivo el “Mercadillo de la Solidaridad”, una idea que pretende, sobre todo, concienciar a los más pequeños de un valor tan difícil de transmitir como es precisamente ese, la solidaridad.

“Somos conscientes de que al ser 30 de enero, Día de la Paz, hoy también se celebra un mercadillo en el colegio Obispo Hervás” –admite Pedro Gómez, secretario del centro–, “pero no hay ningún tipo de interferencias entre ambos, ya que aquí suelen venir los padres de los colegios Luis Vives, Jaime I y los de nuestros alumnos, y allí va el resto”.

Pese a su experiencia y al éxito que acompaña cada edición, en La Milotxa siguen realizando las actividades con la misma modestia y con el mismo entusiasmo que el primer día. Son un colegio pequeño, con apenas diez aulas, unos ciento ochenta alumnos y doce profesores, con niños de tres a cinco años y con una APA que se implica, y mucho, en todas las actividades del centro.

“Los padres se han ocupado de vender en el mercadillo las manualidades que han realizado los niños, aunque este año todo el trabajo se ha realizado dentro del centro, nada se ha dejado para casa, por eso se ha organizado por edades una serie de materiales de lo más atractivo”.


Atractivo y variado. Los de tres años diseñaron para el mercadillo delantales, medallones de barro y pulseras con bolas de barro. Los alumnos de cuatro años se encargaron de las carpetas de Nemo, blocs de notas, fundas de gafas y calendarios. Por último, los de cinco años ofrecían en sus stands imanes, separalibros, títeres, tam-tams y capuchones para lápices.

“Es una oferta muy variada y atractiva que cada año agotamos y eso que aumentamos el número de trabajos. También hemos aumentado el precio, de los 70 céntimos a un euro, pero es que fue un desastre con el cambio el año pasado” –recuerda Pedro Gómez–, “en cualquier caso, que nadie se engañe: con ese euro no se paga el trabajo que han venido realizando los chicos y profesores, porque hay que pintar, coser, barnizar, grapar... y todo ello tiene un gran valor”.

Un valor que se multiplica si tenemos en cuenta que lo recaudado se reparte entre cuatro ONGs: Médicos sin fronteras, Ayuda en acción, Intermon y ASOM. O lo que es lo mismo, lo recaudado servirá para sacar adelante proyectos tan atractivos y necesarios como una escuela en África, ayuda a los campos de refugiados saharauis y el apadrinamiento de dos niños.

La Milotxa, un año más, demuestra con su entusiasmo que no sólo hay que enseñar los programas formativos a los alumnos: también hay que prepararlos para otros valores en la vida, como la solidaridad.

 

05 Febrero 2004
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