El Día de la Paz deja huella en el colegio público Obispo Hervás

El Día de la Paz deja huella en el colegio público Obispo Hervás

“Nosotros tomamos la idea del colegio público La Milotxa, pero no nos duele reconocer que es así, al contrario, cuando algo es positivo hay que tomar buena nota de ello... y celebrar el día de la Paz haciendo colaborar a los padres, profesores y alumnos en un proyecto solidario común nos parece una gran idea”.

Vicenta Esteve, la directora del colegio público Obispo Hervás, es una mujer acostumbrada a la pelea diaria para que los alumnos no sólo aprendan contenidos, sino también actitudes frente a la vida. Lleva ya catorce años en el colegio, de ellos la mitad como directora, y en este tiempo ha aprendido que lo fundamental es que tanto los veintiocho profesores como los padres de los cuatrocientos alumnos de Educación Infantil y Primaria sumen esfuerzos para obtener una enseñanza pública de calidad.

“El 30 de enero es el Día de la Paz, por eso venimos organizando distintas actividades a lo largo de la semana, que concluyen con el mercadillo solidario del viernes, donde participan alumnos, padres y profesores. La idea es muy sencilla: los niños realizan manualidades con materiales económicos y luego salen a la venta a un euro. Todo lo que se recauda se entrega a un proyecto de colaboración internacional”.

Tragabolas, caretas, calendarios, marcos... La oferta de pequeños detalles era asombrosa la mañana del viernes 30 en los pasillos del centro, donde se había montado el mercadillo. Además, la visita podía iniciarse con unos apetitosos pastelitos (tarifa plana: todo a un euro) gentiliza de la Asociación de Padres de Alumnos, una idea que ya se había puesto en marcha el año pasado y que, debido a su éxito, ha tenido continuidad.

Uno podría pensar que en el fondo bastaba con hacer algo para conseguir el euro, pero nada más lejos de la realidad: el trabajo realizado por los chicos, siempre en compañía de los profesores, asombraba en ocasiones por su diseño, originalidad y colorido.


Pero no todo se limitó a una serie de manualidades para vender. La Semana de la Paz, bajo el lema “Las flores de la amistad”, ha dado mucho más de sí. Para empezar, los niños también han traído parte de sus ahorros y los han depositado en una hucha especial, que fue el motivo central de la actividad realizada el viernes por la tarde: un representante de cada aula leyó un manifiesto por la paz, al tiempo que todos juntos asociaban la paloma de la paz a las palomitas y disfrutaban de una sentada en el patio del colegio... comiendo palomitas.

Por otro, durante toda la semana los alumnos y profesores han venido trayendo ropa que ya no utilizan y la han depositado en una urna especial situada en el colegio. Esa ropa se hará llegar a SOS África, una ONG que cada año pide colaboración de este tipo.

Por último, también los alumnos colaboran con la ONG local ASOM (Asociación para la Solidaridad con el Mundo), que cada año organiza distintas caravanas por la paz dirigidas al pueblo saharaui. En esta ocasión los chicos han aportado legumbres, arroz y, en general, productos alimenticios no perecederos.

“Es increíble la participación de la APA, de los profesores y, por supuesto, de los alumnos” –concluye Vicenta Esteve–. “Cada año hay más participación y siempre acabamos agotando todo lo que sacamos en el mercadillo, que probablemente es el acto más emotivo, aunque la labor de solidaridad y sensibilización se extiende a lo largo de toda la semana, con la ropa, los alimentos... La verdad es que estamos seguros que este tipo de actividades sí deja huella en los chicos. Sólo por eso ya merece la pena”.

 

03 Febrero 2004
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