Treinta vecinos tendrán sus viviendas por debajo del paseo marítimo

Treinta vecinos tendrán sus viviendas por debajo del paseo marítimo

Los seis espigones de la playa de Puçol son ya una realidad. Desde comienzos de año ha entrado en vigor la segunda fase: la construcción del paseo marítimo, también a cargo del Ministerio de Medio Ambiente. Precisamente durante el mes de enero se han estado realizando las mediciones para establecer la rasante del paseo, y una primera conclusión ha sido la habitual en este tipo de infraestructuras: hay viviendas en algunas zonas cuyo nivel queda por debajo del paseo marítimo.

“En total son una treintena de viviendas, situadas todas en la zona sur, desde el Camí La Mar hasta el Bar El Faro” –explica el arquitecto técnico, Toni Sesé–, “la mayor parte de ellas construidas hace muchos años y, como se sabe, cada cierto tiempo la rasante de las construcciones sube unos centímetros, de ahí que hayan quedado por debajo del actual nivel de edificación”.

De las treinta viviendas, la mitad de ellas tienen pequeños desniveles respecto al paseo, por lo que salvarlos con unos escalones parece la solución ideal. Sin embargo, siete u ocho tienen un desnivel cercano a los ochenta centímetros, lo que llevó a los técnicos municipales a convocar una reunión con todos los afectados, el pasado martes, 27 de enero, en el Salón de Plenos del Ayuntamiento, donde se mostraron distintos gráficos con las dos posibles soluciones.

“Una primera opción es mantener el paseo a la misma altura durante todo el trazado” –continúa Toni Sesé–, “la otra era hacer descender una parte del mismo, teniendo en cuenta que tiene una anchura media de once metros donde se incluye zona ajardinada, paseo propiamente dicho y muro corrido para protegerlo del temporal. Aunque esta segunda opción es mucho más compleja”.

Una complejidad que se resume en la necesidad de crear escalones no sólo en las viviendas, sino también en las calles que dan acceso al paseo, además de rampas de minusválidos en todos los casos y un peligro que ya hoy en día tienen esas viviendas: pueden quedar anegadas tras los temporales.


“De hecho” –concluye el arquitecto técnico municipal–, “suponía crear zonas que al quedar por debajo del nivel de construcción prácticamente se convertían en piscinas, por lo que en épocas de fuertes temporales eran zonas inundables”.

Todas estas explicaciones sirvieron para que finalmente la opción elegida sea la primera: mantener el paseo a la misma altura durante los más de dos kilómetros de su trazado, lo que obliga a los vecinos afectados a instalar imbornales en cada vivienda y conectarlos a la red de desagüe, no tanto para las lluvias como para prevenir posibles temporales.

“No obstante esas viviendas tan bajas acaban desapareciendo con el tiempo” –matiza el director de la obra de la playa, Jaime Almenar–, “ya que las actuaciones que hemos realizado en otras playas con anterioridad demuestran que muy pronto los vecinos acaban arreglando sus casas cuando tienen un gran paseo marítimo junto a ellas o vendiéndolas para que se construyan nuevas promociones en ese solar: y en ambos casos la nueva construcción ya se sitúa al nivel de las demás viviendas y del propio paseo”.

En cualquier caso, la reunión de finales de enero sirvió para dejar claro a los vecinos que durante el mes de febrero se realizarán las obras de acondicionamiento del tramo central, con el vertido de la gola del Camí La Mar, e inmediatamente comenzarán las obras del propio paseo, desde la zona sur (la conocida como las pirámides del Puig) hacia el norte.

 

04 Febrero 2004
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