Quince jóvenes aprenden fontanería gracias al Programa de Garantía Social

Quince jóvenes aprenden fontanería gracias al Programa de Garantía Social

Los Programas de Garantía Social son proyectos formativos destinados a aquellos alumnos que han abandonado la enseñanza secundaria en los institutos y que, con 16 o 17 años, carecen de la adecuada motivación para seguir estudiando o aprendiendo un oficio.

Aunando ambos objetivos (formación general y aprendizaje de un oficio), desde el mes de septiembre quince alumnos utilizan las instalaciones municipales de La Costera para un PGS centrado en Fontanería. Tras la primera evaluación, realizada a finales de diciembre, el balance no puede ser más positivo: no sólo se mantienen los quince alumnos que comenzaron el curso, sino que la mayor parte de ellos han logrado superar los exámenes con éxito.

Dos son los monitores responsables de este éxito: José Vicente Catalá, que imparte la formación práctica, y Laura Bosch, encargada de la formación general básica.

“A los chicos lo que más les interesa es la práctica” –explica José Vicente Catalá–, “y desde que comenzamos el curso han realizado más de dos mil soldaduras, lo que ya es un número apreciable. Además, han aprendido algo de hidráulica e incluso a utilizar instrumentos sofisticados, como el avaco, lo que supone que su formación práctica es de primer orden”.

Una formación práctica orientada a conseguir el Certificado de Profesionalidad de Fontanero, que capacitaría a los chicos a ejercer como tales, aunque para ello ha habido que adaptar los seis módulos que forman el certificado general y reducirlo a los dos con más salidas ocupacionales: el de instalaciones interiores individuales y el de instalaciones generales en edificios.

José Vicente Catalá, que no sólo es un experto docente para la formación ocupacional en fontanería, sino también técnico de formación e ingeniero técnico, tiene claro dónde está la clave del éxito de este Programa de Garantía Social: “hablamos de jóvenes que han abandonado los estudios y no se sienten atraídos por una formación convencional, por lo que la práctica es la base de todo nuestro trabajo”.


Paradójicamente, la formación más convencional es el área con la que debe lidiar Laura Bosch, que admite que le ha tocado bailar con la más fea, pero no se desanima: “ya impartí los últimos tres meses en un PGS anterior y desde que comenzó el curso en septiembre hemos logrado que tres de los alumnos se matriculen en la Escuela de Adultos, ojalá logremos aumentar el número para el próximo curso”.

Laura debe impartir matemáticas, lengua, socio-naturales, lecto-escritura, historia, ecología o geografía, pero prefiere también diversificar la formación y acercarse a otras materias mucho más cercanas a los alumnos “de ahí que también trabajemos la prevención del consumo de drogas, la educación sexual, la salud o la higiene, materias quizá menos asociadas por ellos a una formación convencional y que, de alguna manera, les motivan más, porque en el fondo esa es la clave: la motivación”.

Una palabra clave cuyo éxito está fuera de toda duda: cada mañana quince alumnos suben a la finca municipal La Costera, en moto, en coche o en bici, para seguir con puntualidad sus clases, algo que muchos de ellos no habían realizado dos días seguidos durante su enseñanza secundaria. Han recuperado la ilusión por aprender y están formándose para obtener un trabajo. El Programa de Garantía Social es una apuesta que hay que mantener a toda costa.

 

06 Febrero 2004
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