Puçol acoge el campeonato autonómico de boccia, un deporte para paralíticos cerebrales

Puçol acoge el campeonato autonómico de boccia, un deporte para paralíticos cerebrales

“Tengo un familiar que va en silla de ruedas, además soy maestro en pedagogía terapéutica y, en definitiva, estoy muy sensibilizado con el tema del deporte para los discapacitados”. Con esta sencilla afirmación explica Jesús Miñana Tudela su exhaustiva dedicación al deporte de la boccia, una variante de la petanca adaptada a personas con parálisis cerebral e incapacidad física severa.

Jesús Miñana es el responsable de la liga de boccia en la Comunidad Valenciana y el entrenador del equipo autonómico. Ejerciendo ambas funciones estuvo el pasado sábado, 3 de abril, en el Palau d’esports de Puçol, donde se celebraba la cuarta jornada de la liga autonómica: “es de agradecer el apoyo de Puçol, con la cesión de sus instalaciones, aunque al mismo tiempo hay que lamentar la ausencia de público, algo habitual en esta competición y eso que hablamos de un deporte con campeonato a nivel nacional y presencia de los juegos paralímpicos”.

La dedicación de Jesús no es un caso excepcional. Todos los monitores y árbitros que participaron en la jornada de Puçol, en torno a una cincuentena de personas, lo hacen de forma absolutamente desinteresada: son voluntarios que entrenan dos o tres veces por semana con los clubes y luego acuden también a las pruebas oficiales en fines de semana, contando además con muy poco apoyo económico ya que, como explica el entrenador autonómico, “las subvenciones de la Conselleria de Deportes van a parar a la Federación de Deportes Adaptados y ésta nos paga el kilometraje a los técnicos y asistentes. Pero es poco dinero y siempre llega con mucho retraso, por lo que realmente hacemos esto porque nos gusta y estamos sensibilizados con el tema”.

Ha de gustarte, estar sensibilizado y, además, renunciar a disfrutar de la propia competición, porque los asistentes de cada minusválido ni siquiera pueden ver cómo se desarrolla el juego. “Llevo pocos entrenamientos con Raquel” –explica Mª José, una de las asistentes participantes–. “Mi misión es moverle la silla de ruedas y la rampa, además le coloco la bola para que pueda sujetarla con el cuello y la lance a través de la rampa para situarse lo más cercana posible a la bola blanca, algo parecido a la petanca”.


Parecido sí, pero no igual. Porque Mª José, como el resto de asistentes, no puede hablar con el incapacitado al que ayuda, sólo obedecer sus órdenes para mover la rampa, silla o colocar la pelota. Además, para garantizar que ella no sea quien decida la jugada, la asistente siempre está de espaldas al juego: “sólo obedecemos, nunca tomamos decisiones o nos penalizan; y al estar de espaldas, nunca sabemos cómo se está desarrollando la partida”.

Celebrar en Puçol esta penúltima jornada del campeonato autonómico de boccia es un logro del concejal de deportes, José Vicente Martí, un hombre siempre dispuesto a favorecer todos los deportes y, fundamentalmente, aquellos que cuentan con menos presencia de público o son destinados a grupos específicos: “la intención de nuestro ayuntamiento es volcarse con todo tipo de actividades sociales y deportivas, más si tenemos en cuenta que todos los que están ayudando a desarrollar la competición son voluntarios y, por supuesto, nunca negaremos nuestras instalaciones a colectivos que apuestan de una forma tan decidida por la integración de los minusválidos, en este caso paralíticos cerebrales con incapacidad física severa”.

 

13 Abril 2004
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