Cuentacuentos en la biblioteca: un mundo de fantasía e ilusión

Cuentacuentos en la biblioteca: un mundo de fantasía e ilusión

La Biblioteca Municipal se ha convertido, del 26 al 30 de abril, en un mundo lleno de fantasía, ilusión... y niños. Más de un centenar de chicos y chicas de 2 a 10 años se dieron cita para las dos actuaciones de Teatro Buffo en un escenario que se quedó pequeño: el lunes con la representación de El cavallet de fusta, y el martes con una experiencia cuyo éxito anima a futuras colaboraciones, la triple representación realizada por alumnas del colegio público Luis Vives y del módulo formativo de educación infantil del Instituto de Enseñanza Secundaria.

“La idea era buscar la colaboración de otros colectivos y no actuar únicamente nosotras” –explica Empar Claramunt, una de las dos componentes de Teatre Buffo–. “Por ello propusimos para el martes una doble experiencia: por un lado, un grupo de siete alumnas del colegio Luis Vives han leído ‘L’aneguet lleig’, que es un libro preparado por nosotras para ser interpretado con marionetas; y, por otro, dos grupos de alumnas del IES han interpretado piezas clásicas tan conocidas como ‘El traje del emperador’ o ‘La princesa y el guisante’, naturalmente con títeres como protagonistas”.

La celebración durante el mes de abril del aniversario de Hans Christian Andersen (o lo que es lo mismo, el “Día Internacional del Libro Infantil”) dio pie a los profesores del módulo formativo de educación infantil a organizar una experiencia en el colegio público La Milotxa, consistente en presentar a los alumnos de primaria una maleta roja llena de libros.

Tras el éxito de esta actividad de animación a la lectura, pasaron a convertirse en alumnos de otro proyecto de animación lectora, en este caso organizado por Teatre Buffo: durante varias jornadas Empar Claramunt impartió un taller de papel arrugado para confeccionar títeres de mesa, pero con la condición de que las alumnas del módulo formativo interpretarían luego dos piezas en las actividades culturales en torno al 25 de abril.


“Y han sido dos grupos de voluntarias, en total ocho alumnas, quienes han interpretado en la biblioteca las dos obras ante más de un centenar de niños” –confirma su profesora, Ana Ballester–. “La verdad es que para ellas ha sido una experiencia única, porque no sólo han tenido que construir los títeres y ensayar con ellos, sino también enfrentarse a una sala completamente abarrotada”.

Sí, abarrotada, quizá porque la biblioteca ya se ha quedado pequeña. Un buen síntoma, sin duda, en estos tiempos en los que tantas quejas oímos acerca de lo poco que se lee.

“Pero es que hay bibliotecas que han incorporado salas para representaciones o incluso pequeñas sedes para distintos barrios, algo que aquí todavía no se ha puesto en marcha”. Las palabras de Empar Claramunt vienen a representar la otra cara de la moneda: es fácil ilusionar a los niños, es fácil motivarlos para leer... pero se necesita la sensibilidad de las instituciones para fomentar la lectura y unas instalaciones adecuadas.

 

04 Mayo 2004
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