La Milotxa celebra la quinta edición del mercadillo de la solidaridad

La Milotxa celebra la quinta edición del mercadillo de la solidaridad

 

Hace cinco años el colegio público La Milotxa puso en marcha una idea novedosa: celebrar un mercadillo de solidaridad con productos realizados por los alumnos, como fórmula para aprehender un tema transversal del programa de estudios, la solidaridad. El miércoles 29 de enero, los 150 alumnos del colegio, acompañados de los 11 profesores y una buena representación de los padres, realizaban la quinta edición de este mercadillo, con productos de 0’70 y 1 euro elaborados durante los meses de diciembre y enero en las clases. El resultado habla por sí solo: en apenas una hora se habían agotado todos los diseños originales realizados por estos chicos de tres, cuatro y cinco años. Es importante que este tipo de actividades se realice, porque no sólo se implican los alumnos y profesores, sino también los padres, que están en las mesas e incluso han colaborado para realizar los amplios murales por la paz, elaborando una pieza del puzzle que simboliza la paz”. Con estas palabras, la directora del centro, Teresa Terrato, muestra su satisfacción por esta idea que ya se ha extendido a otros colegios de la comarca, pero que no se queda sólo en la celebración del día de la paz y del mercadillo: durante todo el curso colaboran con Ayuda en Acción apadrinando dos niños, con Intermon construyendo silos de grano comunitario en África, con Médicos sin Fronteras en emergen-cias y un proyecto actualmente fraguándose en Argentina, con ASOM (la ONG de Puçol) aportando alimentos para la caravana por la paz... “lo nuestro es un granito de arena, pero estamos satisfechos de que los niños se impliquen, colaboren, vivan conceptos como la paz y la solidaridad a lo largo del curso”. El mercadillo de la solidaridad debe parte de su éxito a que no sólo acuden padres y amigos de los alumnos a comprar las obras de los niños, también colaboran otros colegios públicos de la población que realizan visitas organizadas, así como los alumnos y profesores del Instituto de Secundaria, de la rama de enseñanza infantil, quienes de alguna forma realizan unas jornadas de prácticas en el centro, ayudando a organizar el mercadillo. A nivel económico ese “granito de arena” del que hablaba Teresa ha sobrepasado en las ediciones anteriores las 100.000 pesetas, este año será superior la cantidad, pero para ella, como educadora, la cantidad no es lo más importante: “a mí lo que me ha entusiasmado es la respuesta de los padres para elaborar el mural de las manos por la paz, además reciben información sobre las actividades que vamos realizando y se implican, incluso aquí, en las mesas, haciendo el recuento del dinero o ayudando a sus hijos a vender las pulseras, las caretas, los cuadros y todos los pequeños regalos que ellos mismos han diseñado y pintado. Ver todo este movimiento nos hace pensar que hay algunas cosas que todavía estamos haciendo bien en el mundo de la enseñanza”.

01 Enero 2003
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