Cristina Almeida: ‘En tiempos de guerra, la paz empieza en casa. No a la guerra’

Cristina Almeida: ‘En tiempos de guerra, la paz empieza en casa. No a la guerra’

Su vocabulario chispeante, su desparpajo, su imborrable acento andaluz y la facilidad con que transforma un drama en un chascarrillo que no esconde una triste realidad que queda más desnuda cuando el humor muestra su lado más ridículo. Todo ello demuestra que a sus 63 años Cristina Almeida está en plena forma, como demostró el lunes 3 de marzo ante las más de 150 mujeres (y apenas 15 silenciosos hombres) que se dieron cita en el acto inaugural de la Semana de la Mujer. ‘En Noruega, todos los hombres cogen cuatro semanas por la paternidad, para atender la familia. Incluso los ministros. Aquí, en España, la ley lo permite, pero son el 99’4% de mujeres y sólo el 0’6% de hombres quienes cogen la baja por paternidad.’ En su descarado y puntilloso discurso, Cristina dio un repaso (¡y qué repaso!) a temas tan difíciles de encajar con la igualdad de sexos como la ciencia (‘las mujeres tenemos más desarrollada la parte izquierda del cerebro porque tenemos que estar pendientes de todo: la casa, los niños, el marido’), haciendo una parada en las estadísticas sobre la calidad de vida (‘una mujer pierde cinco años de bienestar cuando se casa, en cambio, un hombre casado vive cinco años más que uno soltero: por algo será, digo yo’), y entrando a fondo en la hipocresía de una sociedad que sigue impasible ante los asesinatos cometidos por maridos en este país (‘en el 2002 murieron 77 mujeres, este año ya llevamos 15 y todas a manos de hombres que se supone que las quieren: ¿qué nos llegarían a hacer los que no nos quieren?’). Pero ese huracán que es Cristina Almeida en un escenario no se limitó sólo a las frases ingeniosas (aunque, insistimos, reales), sino que hizo gala de una elaborada documentación, que le permitió arrancar con facilidad los aplausos de un público entregado: ‘absolvieron al violador de una niña sordomuda porque él no entendía el lenguaje de signos que usaba ella para decir que no a la violación: ¿qué debemos hacer ahora, aprender todos los idiomas para rechazar a violadores y que éstos nos entiendan?’. Tras dar un repaso a los franceses (‘también allí pegan a sus mujeres: es un problema de violencia de género, no de años de democracia’) y apostar por la educación para la igualdad de oportunidades como única opción para alcanzar la independencia económica que, a fin de cuentas, es la que garantiza la igualdad entre hombres y mujeres, Cristina reconoció que ambos son logros difíciles de conseguir, más en una sociedad que no ha introducido hasta 1989 los malos tratos como delito en el Código Penal ‘y que hasta 1999 no se han considerados los malos tratos psíquicos como delito’. La calurosa ovación que le dedicó el público asistente tras su charla no fue nada comparada con la que le obsequió tras el regalo de una porcelana de Lladró, que recibió de manos de Josep Mª Iborra, el alcalde de Puçol, por su desinteresada participación en la Semana de la Mujer y, sobre todo, por las emocionadas palabras con que firmó en el Libro de Honor de Puçol: ‘En tiempos de guerra, la paz empieza en la propia casa de cada una. No a la guerra... Cristina Almeida’.

10 Marzo 2003
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