Tres campeones de liga y permanencia en Tercera División: Fútbol Sala Puçol cierra una temporada «histórica»

El Club Fútbol Sala Puçol ha demostrado ser una máquina de ganar partidos, cumplir objetivos y crear mucha piña entre sus más de 200 jugadores. Tras un año repleto de victorias han tenido que asumir la suspensión de la temporada, pero no sin antes colmarse de gloria a todos los niveles: Tres campeones de liga (Juvenil, Femenino y Sénior B) que ascienden para afrontar nuevos retos, y un imparable Sénior Absoluto que se aferra con uñas y dientes a la Tercera División, planteándose objetivos más difíciles de cara al próximo año.

Con una plantilla que supera los 200 jugadores, esta agrupación deportiva es uno de los clubs de fútbol sala más grandes de Valencia. Sus categorías abarcan desde querubines hasta séniors, pasando por benjamines, alevines, infantiles, cadetes, juveniles... «Disponemos de dos equipos por categoría, es decir, un equipo A con niños de segundo año, y un equipo B con niños de primero», apunta Rubén Molero, entrenador y coordinador del club.

En las categorías base es habitual que se formen equipos mixtos, como es el caso de algunos grupos: «Hay niñas en equipos como los querubines o los alevines». Pero además, el club afronta su proyecto de futsal femenino con un equipo de guerreras que, bajo las directrices de su entrenadora, Cintia Molero, han logrado nada menos que ganar la liga provincial.

Esta hazaña supone una enorme alegría para el club, pero no es la única: A ocho partidos de finalizar la temporada, el Juvenil —dirigido por Rubén Molero— también se proclamaba campeón de liga, logrando el ascenso a Primera Regional, al igual que el Sénior B, entrenado por Alfredo Fernández, que venía liderando la Segunda Regional y que también asciende a primera.

Incluso los prebenjamines se encontraban compitiendo «de manera excepcional» en las nuevas ligas creadas por la Federación para jugadores tan jóvenes, así como los cadetes y alevines A, que han logrado mantenerse en Primera Provincial. «Y también el resto de equipos, que seguían con buenas dinámicas, crecimiento deportivo y muy buena evolución, tanto a nivel de jugador, como de equipo», apunta Rubén Molero.

Tercera División: Permanencia con nuevos objetivos

«Cerramos una temporada histórica para el club», destacando el esfuerzo que realiza desde hace añospara representar a Puçol semana tras semana y también por estimular «valores y cultura del deporte entre más de 200 niños, con un femenino y dos séniors», señala José Bertolín, entrenador del Sénior Absoluto.

Este último ha logrado nada menos que la permanencia en Tercera División: «Nuestros objetivos al iniciar la temporada era conseguir cuanto antes los 30 puntos, cifra en la que calculábamos que podría estar la permanencia». Y así ha sido, pese a tener entrenador nuevo: «Tenía que amoldarme a los jugadores y ellos a mí», explica Bertolín, y es que a falta de ocho partidos por disputarse, ya tenían los 39 puntos que les han brindado una satisfactoria octava posición. Sin olvidar que, en la primera vuelta, se codeaban con los puestos altos de la liga.

«Por mi parte, y creo que por la del club, estamos muy satisfechos por el trabajo realizado», apunta el entrenador, orgulloso del sentimiento de equipo que se respira entre los jugadores, muchos de ellos, compañeros de toda la vida. «Esto ayuda a exprimir el rendimiento de la plantilla; son muy trabajadores y muy buenos compañeros». De hecho, el equipo ha incorporado algunos jugadores de otros municipios, «y desde el principio les han hecho sentirse como en casa».

En definitiva, tanto jugadores como entrenadores se sienten enormemente agradecidos con toda la afición y están orgullosos de poder catalogar el Pabellón Municipal como «uno de los mejores y con más afluencia en Tercera División», destaca José Bertolín, sin olvidar a los patrocinadores «y su apoyo incondicional durante estos momentos tan difíciles».

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Un golpe imprevisto

Como en el resto de ligas deportivas y en todos los ámbitos de la sociedad, la declaración del estado de alarma provocada por la Covid-19 ha supuesto un golpe duro para el Club Fútbol Sala Puçol, que se encontraba a un excelente nivel y tenía muchas expectativas de cara a la temporada 2019-2020. «Pero esto ha venido así y lo primero es la salud de todos», señala el entrenador del Sénior Absoluto.

No solo para este equipo, sino para toda la plantilla que compone el club. «Es un poco triste porque teníamos expectativas de llegar con algunos equipos a las finales de la Copa Federación», comenta Rubén Molero.

Tampoco podrá realizarse la fiesta de final de temporada; un día importante para el club en el que cada año se juntan entrenadores, jugadores, padres y acompañantes; «es un domingo mágico en el que disfrutamos de distintas actividades, juegos, piscina, entrega de premios y regalos...». Una celebración que iba a ser especialmente alegre tras una temporada repleta de éxitos. «Pero lo celebraremos más tarde».

Y es que, tras meses sin poder disfrutar del futsal y del ambiente mágico que brinda el deporte, jugadores y entrenadores han podido valorar aún más lo que tenían y no tendrán hasta nuevo aviso. «El confinamiento nos ha cambiado la vida a todos, ha servido para echarnos de menos unos a otros... Y creo que eso es positivo», explica Bertolín. Para afrontar la situación, han adaptado los entrenamientos a la modalidad online, a través de videollamadas, con el objetivo de mantener la forma física ante la posibilidad de volver a competir.

Los equipos Sénior Absoluto, Sénior B, Juvenil y Femenino han continuado con sus tres sesiones semanales, añadiendo entrenamientos voluntarios los sábados y realizando también algunas dinámicas de grupo. «Pero los jugadores han sido los mayores perjudicados porque no le encuentran el sentido a trabajar sin el balón de por medio... Ha sido algo que recordaremos para siempre y que nos ha hecho valorar todo muchísimo más».

La desescalada ha permitido recientemente practicar deporte en la calle dentro de las franjas horarias marcadas, pudiendo sustituir alguna sesión online por trabajo en la calle, algo que se alargará hasta finales de mayo y, después, se dará por finalizada la temporada. «Además, pese a estar en Tercera, no podemos permitirnos el lujo de que cobren o no paguen, y esto añade el doble valor de los chavales».

Mirando hacia el futuro

También se ha mantenido el contacto con los peques a través de videollamadas «para ver cómo estaban, felicitar algunos cumples... Y la verdad es que se echaban mucho de menos», asegura el coordinador del club: «El año que viene volverán con muchas más ganas de seguir aprendiendo y trabajando, como hacían hasta el momento del parón».

Y lo harán con objetivos más complicados y emocionantes, para afrontar con ilusión los nuevos retos que supone el ascenso a categorías superiores y la permanencia en Tercera División. «El equipo se ha adaptado muy bien a la categoría y quizá sea el momento de intentar algo más y plantear objetivos más fuertes», subraya el entrenador del Sénior Absoluto. «Dicen que uno, para llegar a ser profesional, primero tiene que comportarse como tal, y esta plantilla lo ha hecho hasta en los momentos más difíciles».

En definitiva, el Club Fútbol Sala Puçol ha demostrado tener agallas para afrontar cada situación con sus armas más efectivas: el esfuerzo, el compañerismo y el amor por un deporte que cada temporada les brinda nuevas alegrías y amistades. Por ahora están contando las horas para volver a disfrutarlo, «cuando se pueda hacerlo sin riesgos para la salud», destaca Rubén Molero, con la mirada fijada en la próxima temporada: «Volveremos con más ganas... Con más fuerza».

Informa: Irene Mollá Fotos: Club Fútbol Sala Puçol

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20 Mayo 2020
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