«Insomne vida sonora», de Mercè Claramunt

El viernes 8 de junio se presentó en la Casa de Cultura el primer libro de poesía de Mercè Claramunt. Mucho público en la sala para disfrutar en directo de la lectura de algunos poemas, a cargo de Enric Esteve y Leonor Seguí, además de la presentación llevada a cabo por el escritor Manel Alonso, autor del texto que reproducimos a continuación.

Mercè Claramunt es una mujer inteligente, tierna, dialogante, seductora, sensual, con talento y con una capacidad autocrítica tan desmesurada (y disculpen este último adjetivo, no es normal en mí, ya que soy de esos que creen que un gran nivel de autocrítica es imprescindible en cualquier trabajo) que le ha recortado el ansia que a menudo padecemos los escritores de publicar al precio que sea, y a nosotros, lectores de poesía, nos ha impedido disfrutar de una voz poética brillante.

Esa larga espera ha merecido la pena. Después de ofrecernos durante décadas pequeñas dosis en muestras y antologías, ahora, dentro de la colección de poesía del Petit editor, publica el libro Insomne vida sonora.

Un sustantivo, vida, custodiado por dos adjetivos, insomne y sonora, pero ¿por qué no puede dormir la vida?, ¿por el sonido?, un sonido que no sabemos si es ruido o música, o es el chirrido que provocamos en nuestra navegación diaria, o, como decía V. A. Estellés: «No t’han parit per a dormir, sinó per a vetlar...». ¿Vela la poetisa?, una poetisa que se declara novicia de palabras, ¿o es desvelada por los grandes interrogantes que se le abren frente a ella?: el paso del tiempo, el sentido de la vida, la muerte, el hado del destino, el amor… Puede que sea eso.

A este título Claramunt le ha añadido un subtítulo, Poemas en cuatro tiempos, cuatro como las estaciones del año, cuatro etapas en que dividimos la vida (infancia, juventud, madurez y senectud).

Estamos delante de un libro muy pensado, donde la ha huido de convertirlo en un simple contenedor de poemas. Ha creado una estructura sólida, que ha dividido en cuatro apartados y un final. Cada apartado está encabezado con un poema. El apartado se divide en dos subapartados, con cuatro poemas numerados y un quinto sin numeración que hace de cabecera. El final tiene la misma estructura, pero sin un segundo subapartado.

Las imágenes poéticas e incluso el lenguaje que emplea están vinculados a la naturaleza, a la tierra: «A l’esquerra / s’escolta el riu pel que salta la lluna, / mentre una fulla cau a la revolta / de la tardor, / agitada com si fos primavera» y a los movimientos del tiempo: «Bec pregàries com a gotes de pluja» i el pas del temps: «Esdevinc temps i done temps al temps». A lo largo del libro encontramos una autora con una vigorosa capacidad de observación y una consistente formación académica, a la cual le gusta ensayar con un muestrario amplio de formas poéticas que van desde la prosa, pasando por el verso libre, el soneto, incluso el haiku.

Insomne vida sonora está concebido como un edificio con un jardín luminoso y colorido, un espacio íntimo, personal, para la confesión, la reflexión, el diálogo y donde reina la palabra pero, también, los silencios. Un laberinto de palabras construido para la reunión, para el encuentro y no perderse infructuosamente.

La reflexión lleva a la autora a sentenciar: «El temps, insensat, no és l’espai que passa / que és mor / és vida». Y por tanto, añado yo, forma parte de nosotros.

Insomne vida sonora es un libro compacto e intenso que nos habla de todo aquello que convierte la vida en una navegación a veces complicada y en otras llena de alegría.

Como el resto de títulos de esta misma colección, acompañan a los poemas las ilustraciones de una artista plástica, en este caso Leonor Seguí. Son las suyas unas ilustraciones hechas con líneas, texturas y colores cálidos, elegantes y sensuales. Nunca como en este libro he visto un diálogo tan nítido, espontáneo y directo entre la poetisa y la artista plástica. La poesía de Claramunt, como las ilustraciones de Seguí son, sin renunciar a nada y sin hacer ninguna concesión, acogedoras, expresivas y vitales.

Cierra el volumen un epílogo del poeta Ramón Guillem, un texto que no sé si calificarlo de atípico, ya que el poeta de Catarroja lo divide en dos partes, una primera escrita en prosa en la que nos habla de la arquitectua compacta y trabajada de los poemas de Mercè Claramunt, y una segunda parte, Variacions sobre una lectura, en que en forma de extenso poema Guillem nos confiea de una forma indirecta que se ha sentido interpelado al leer el libro. No en vano Mercè Claramunt lo cierra con estos versos: «Allí també canta l’ocell / i fou després, HIVERN REMOT», justamente el título de uno de los poemarios más famosos del autor de Catarroja.

Informa: Manel Alonso | Fotos: Sabín

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13 Junio 2018
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