Merienda entre vecinas, fusión entre culturas

Merienda entre vecinas, fusión entre culturas

Todas las mujeres marroquíes que participan en el curso de integración del Ayuntamiento de Puçol se reunieron en la oficina Amics el pasado miércoles 28 para celebrar una merienda y despedirse hasta la vuelta de vacaciones. El objetivo era que las inmigrantes residentes en Puçol invitaran a alguna vecina española para promover la convivencia intercultural. 

Las mesas que habían dispuesto para merendar estaban repletas de comida de todo tipo y para todos los gustos. Desde  bizcocho y tostadas con mermelada, que habían traído las españolas, hasta recetas típicas del Magreb como el Mesmen (propio de la región del Atlas) o el Harcham (del norte de Marruecos).

Todos los platos eran bien recibidos, pero eso sí, había una regla de oro: nada debía llevar cerdo, ni grasa, ni manteca proveniente de este animal. Para asegurarse de que se cumplía dicha regla cada plato, colocado en la mesa, llevaba al lado un cartel en el que se desmenuzaban todos los ingredientes.

Se trata de un intercambio gastronómico, y además también hay una exposición de platos, juegos de té, ropa… todo lo típico del Magreb que es de donde proceden las mujeres del curso para la integración”, señala Carmen Manrique, técnico de servicios sociales.

Esta jornada de convivencia intercultural era la fiesta de despedida del curso de integración que promueve el Ayuntamiento de Puçol y que se lleva impartiendo en la oficina Amics desde hace casi dos meses y finalizará en diciembre. Durante el mes de agosto se toman un paréntesis para disfrutar plenamente del verano, algunas se van a sus países de vacaciones mientras que otras se quedan aquí para continuar practicando el idioma.

Las mujeres magrebíes tenían que invitar a sus vecinas españolas a la fiesta de clausura. Todas tenían que llevar algún plato y darlo a conocer al resto de asistentes. Tanto el intercambio gastronómico, como la celebración en general, fueron todo un éxito. “Yo soy vecina de Hafida, una marroquí que lleva aquí ya bastante tiempo. Lo estoy pasando muy bien porque es una forma de conocer más a mi vecina, relacionarnos con otras culturas, aprender…”, opina Dolores Baeza, una de las asistentes al acto.

Esta fiesta de la interculturalidad fue la mejor forma de despedir hasta después de verano un curso que ha estado marcado, según afirma Carmen Manrique, por la ilusión y las ganas de aprender e integrarse de las inmigrantes magrebíes. La técnico de servicios sociales quiso destacar el trabajo que realizan con las mujeres Nihal y Raquel, las dos mediadoras interculturales  que imparten el taller.

El curso de mujeres está dividido en dos partes: por una parte les enseñamos el idioma, Nihal es la intérprete. Y por otra parte hay un grupo de apoyo mutuo entre mujeres donde ellas explican los problemas diarios que se les plantean, toman decisiones… en resumen, lo que se pretende con este grupo de apoyo es ver cuáles son sus intereses y cómo pueden abrirse a los demás”, afirma Carmen.

En este curso de integración hay 25 mujeres matriculadas, pero las clases también tienen su vertiente infantil. Hay un total de 35 niños apuntados, pero con ellos el curso no se desarrolla de la misma forma. La  mayoría de estos pequeños se han criado en España, por lo que en el taller se ciñen a perfeccionar el idioma. Además, no se reúnen grupos de apoyo, sino que el curso infantil está más encaminado al ocio, al tiempo libre… y a trabajar valores como la igualdad.

Normalmente en el centro Amics todo lo que hacemos está destinado a los hombres, pues son los que vienen al centro de acogida durante la temporada de naranja. Así que por una vez queríamos centrarnos en las madres y en sus hijos, y la verdad es que estamos obteniendo muy buenos resultados”, asegura la trabajadora de servicios sociales.

Es muy gratificante para mí trabajar con ellos, sobre todo con las mujeres. Yo encontré velas sin luz, apagadas y ahora, después de unos meses en el curso de integración, hemos conseguido encenderlas. Ellas son las primeras que quieren integrarse, quieren dar y recibir”, afirma Nihal, quien trabaja directamente con las mujeres como intérprete y mediadora intercultural.

Nihal se siente muy orgullosa de lo que han aprendido sus alumnas desde que comenzó el curso: “han avanzado muchísimo con el castellano… ¡si incluso se atreven a practicar un poco el valenciano!”. Pero para ella no se trata de un taller de aprendizaje, sino de crecimiento moral: “el objetivo del curso y de esta jornada de convivencia intercultural entre vecinas es que nos conozcamos más entre nosotros. No debemos dejarnos llevar por las apariencias, pues aunque no lo creamos tenemos muchas cosas en común: todos somos humanos, somos personas sensibles y tenemos mucho amor que ofrecer”, declara Nihal.

Convivencia, armonía, unión, mezcla… existen muchos términos para referirse a esa situación idílica que sería la integración. Un ambiente ideal pero para nada utópico pues es una meta muy real por la que luchan día a día las mediadoras sociales junto con las mujeres y niños magrebíes.

Ese es también el objetivo de Bienestar Social: ofrecer a las inmigrantes las herramientas que necesitan para formar parte de la sociedad, sin distinciones, sin discriminación… para que sean iguales que sus vecinas. Y aunque el curso no ha terminado, en la fiesta de verano demostraron que ya estaban muy integradas, pues españolas y magrebíes disfrutaron de una merienda sin atender a las diferencias entre ellas, no era más que una reunión entre vecinas, una fusión entre culturas.

Informa: Cristina Soriano

Nihal y Raquel, las mediadoras interculturales, junto a Carmen Manrique, la técnica de servicios sociales

 

03 Agosto 2010
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