Y la película sorpresa no fue ni “Manolete” ni “Belmonte”, sino “Los clarines del miedo”

Y la película sorpresa no fue ni “Manolete” ni “Belmonte”, sino “Los clarines del miedo”

La 5ª Semana de cine taurino finalizó con una sorpresa para todos los presentes. La gran novedad de esta edición, pese a las apuestas de los asistentes, no fue la más deseada, Manolete, ni la prevista por la organización, Belmonte, sino un clásico que acabó siendo aplaudido por todos los asistentes: Los clarines del miedo. 

Comenzó como una petición de los miembros del Consejo asesor taurino de Puçol, en un intento por recuperar una tradición anclada en los años 50, 60 y 70 del siglo pasado. Al principio, la Semana de cine taurino se realizó al aire libre, emulando las antiguas terrazas de verano, pero desde hace tres años se celebra en el Sindicato agrícola: primero una cena de sobaquillo, seguida de la proyección de un cortometraje de complemento, una presentación del título estrella de la noche (a cargo de un miembro del consejo) y la proyección de la película.

Hasta ahora, además, editábamos un libro con críticas, fichas, fotos y comentarios de las distintas películas proyectadas”, explicó en la presentación de la semana Manolo Piñol, concejal de Festejos taurinos. “Este año la austeridad nos ha llevado a desechar esta publicación, aunque al menos hemos completado cada proyección con un pequeño folleto, modesto, pero con información suficiente para que el público asistente pueda tener algunos datos de la película que se proyecta”.

En cuanto a las proyecciones, el martes todo un descubrimiento: Ferdinando el toro, cortometraje de Walt Disney que ganó el Oscar en el año 1938 y probablemente el primer toro ecologista y anti corridas de toros de la historia del cine. Le siguió El momento de la verdad de Francesco Rosi, un título crítico, serio y con aires de documental social que no siempre ha gustado a los amantes del cine taurino aunque sí a la crítica… y en Puçol mantuvo esa dualidad. La presentación de ambos corrió a cargo de Sabín, coordinador del ciclo.

El miércoles, la última versión de Currito de la Cruz (1965), el ejemplo perfecto de cine taurino tradicional, con monjas, huérfanos, corridas y unas pinceladas de flamenco. Gustó a los asistentes. Vicente Almenara ya lo había anunciado en su presentación: es de los títulos que les gusta ver una y otra vez.

El segundo corto previsto, La carrera de toros, se trasladó al jueves y sirvió para constatar que los cartoons de la Warner Bros son divertidos, pero los americanos no tienen ni idea de cómo son los Sanfermines… si exceptuamos Hemingway y alguno más.

Y, como cierre, pese a las apuestas durante la cena, nadie acertó el título previsto. Correspondió a Salva Marsaga presentar la película sorpresa, que finalmente fue Los clarines del miedo, nuevamente con Paco Rabal. Una visión realista de los toreros que recorrían las fiestas de los pueblos jugándose la vida en cada función. Emotiva y triste, permitió finalizar la semana con aplausos del respetable, como las buenas faenas en el ruedo.

Manolo Piñol

27 Junio 2010
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