La lluvia deslució el pregón inicial, pero a la Semana taurina no hay quien la pare

La lluvia deslució el pregón inicial, pero a la Semana taurina no hay quien la pare

El viernes 18 de junio, pese a la lluvia, las peñas se reunieron en la plaza Joan de Ribera, bajo el balcón del ayuntamiento, para el pregón y el chupinazo que tradicionalmente suponen el pistoletazo de salida de la Semana taurina. Un acto breve y sencillo que dio pase al desfile hasta el campo de fútbol, donde se realizó la primera cena y, sobre la medianoche, ración de toros… bajo la lluvia, eso sí. 

Salvo una recordada excepción, de apellido López por más señas, no son los presidentes de la Semana taurina gente dada a la palabra, lo suyo son los hechos: organizar un grupo humano, coordinar las labores, supervisar cada detalle de la seguridad… quizá por eso, Paco Bueno, el presidente de esta octava edición, tenía claro que el momento más duro para él iba a ser el primero: subirse al balcón del ayuntamiento y hablar en público digamos que no es lo suyo.

Pero, haciendo honor al nombre de su peña (Vaig io ahí: lo de la grafía es algo que los aficionados taurinos no siempre respetan, eso ya lo sabemos), el bueno de Paco se acercó al micro, lo agarró con convicción, no se le fuera a caer pese a estar en un soporte estable, y dedicó unas breves palabras a los escasos dos centenares de asistentes que habían desafiado las lluvias intermitentes para acercarse a la plaza: “lo importante es que disfrutéis y que todo salga bien, que no haya ningún percance”.

Quizá dijo algo más, es posible. Pero Paco no llevaba chuleta ni estaba interesado en decir nada más. Así, conciso, directo, casi un telegrama. Y cedió la palabra al alcalde de la población quien, siguiendo la tradición, es el encargado de inaugurar oficialmente la semana.

José Vicente Martí sí llevaba chuleta y se extendió algo más en sus palabras, pero en esencia vino a tocar los mismos temas: el disfrute colectivo, la camaradería, el cuidado con el alcohol, el respeto a las normas y la suficiente cabeza para evitar cualquier tipo de percances.

Eso sí, tuvo unas palabras especiales para los vecinos del entorno del campo de fútbol, dentro del cual se ha instalado la plaza de toros portátil para este tipo de semanas (fútbol y toros juntos, quién lo iba a decir): “sabemos que a veces la organización se ha excedido en los horarios nocturnos, creando molestias, por eso les pedimos un año más comprensión y le agradecemos su paciencia y solidaridad con esta fiesta. Gracias por su saber estar”.

Un breve castillo de fuegos artificiales (lo de una salva por cada peña pasó a la historia por la crisis) puso punto final al acto en la plaza. Precedidos de tabal i dolçaina (lo de la discomóvil también es historia: cosas de la crisis, ya saben), las peñas desfilaron hasta la puerta del antiguo campo de fútbol.

Fue, como es lógico, un desfile tranquilo, cada uno a su ritmo, sin florituras de diseño. Se trataba de llegar y, si podía ser, sin mojarse; los desfiles marciales quedan para otras ocasiones. Luego la cena, esta vez sí, bajo la lluvia. Y a medianoche, los hermanos Marcén abrieron el turno de ganaderías, con seis vacas, un toro en puntas, un toro embolado y vacas en fundas, todo ello seguido por vacas del Saliner, uno de los hombres clave de los actos taurinos de Puçol, por algo es el ganadero local.

Aunque de lo estrictamente taurino ya nos irá informando Salva Marsaga, que por algo es el cronista habitual de este tipo de eventos.

Más fotos de la noticia 

El balcón del ayuntamiento, desde donde se realiza el pregón

20 Junio 2010
FaceBook  Twitter  
quepaso portada 1

Información Adicional