La foto de Dante y la de Morante

La foto de Dante y la de Morante

Salva Ferrer, periodista, cronista taurino y colaborador de la web municipal, esta semana nos ofrece una reflexión sobre el papel de la prensa respecto a los toros, su apoyo al drama y su escasa atención al éxito. Este texto se publicó originalmente en el periódico El mundo y ha sido cedido por el autor para su publicación en la web de Puçol. 

La foto de Morante en Nîmes (el rabo y la gloria) no salió casi en los medios; la de Aparicio (el drama y el morbo) fue portada en todos, allende las fronteras del territorio español y taurino.

Desde que Vicente Zabala de la Serna está al frente de la sección de toros de El mundo, este periódico se ha convertido en el buque insignia de la información taurina de la prensa generalista. Es una realidad tangible. Ni corporativismo ni nada de eso. Antes era ABC, con Zabala también. Y Rosario Pérez. La foto dantesca (de Dante) de la cornada de Julito Aparicio fue portada en todos los periódicos. Nada que objetar. Es periodismo: y aquí hay sangre y oro. Se muere de verdad, se vive de milagro. Pura vida. La pena es que la atención siempre se presta al drama.

La foto del emperador del arte, Morante de la Puebla, a hombros por la puerta de los Cónsules, como Aparicio el día antes de su horrible corná, toreando sentado en una silla primero, cual “Rafaé er Gallo”, apenas ha tenido repercusión. Menos en El mundo. Pero lo peor es que estamos acostumbrados a que utilicen el toreo. Usar y tirar.

Iban a flipar en colores los Goya, Picasso, los poetas del 27, del 36, los de la posguerra y compañía… con la belleza del toreo hecho poesía de Morante, flamante Paquiro de la revista El Cultural de El mundo. Si España es algún día un país sin complejos, la Tauromaquia se estudiará en los colegios. Y de Morante se proyectarán capotazos y muletazos como de Lorca se recitan versos. Pero el toreo, además de estar gestionado por mucho mediocre, tiene la mala suerte de residir en un país como el nuestro, vivos los prejuicios, eternos los complejos…

De Cayetano ya se sabe por qué no quería televisión. No era batalla, ya perdida, de torero insumiso con el poder: su pugna sería por no evidenciar el frágil torero que lleva dentro. Que medite lo de la pasarela. Y que, ahí, lo siga apoderando Curro Vázquez, para que pueda desfilar descalzo, entre algodones y cómodo. Como desfila por las plazas. Decían de Cayetano que si la reencarnación del maestro, su abuelo, Antonio Ordóñez; la casta de Barbate, nada menos que de su recordado padre Paquirri… Pero en el toro, además de genes, hacen falta muchos cogenes. Y de valor y ambición anda cogido con alfileres. Como un diseño embastado de Armani. No hacemos leña del árbol caído. El árbol no se sostuvo nunca con argumentos ni hechos en el ruedo. Otra cosa son los que escriben atados de manos, impedidos por una correa, un Gürtel o un sobre. Qué vergüenza.

Y Fernando Cuadri, ganadero. Lidió el domingo pasado una corrida importante en Las Ventas, con un toro excepcional. Una alegría entre un mar de penas que ha sido esta isidrada. Más de una vez nos ha dicho: “Tengo la ganadería que me cabe en la cabeza, no la que me cabe en la finca”. El heredero de los cuadris es un ganadero al que no le gusta la traca mediática, ni va por los callejones, hábitat de mucho mercachifle, traficante y anti taurino.

Fernando es un tipo discreto, honrado, honesto y sensato. Ni fuera de micrófonos y grabadoras en rec hemos escuchado nunca una palabra despectiva hacia Fernando. ¡Ya es difícil eso en el toreo! El año pasado decidió no lidiar en Madrid porque llevaba años pegando algún petardo. Honradez es eso. El prestigio de un hierro en juego, vergüenza ganadera. Ante tanto sinvergüenza con pintas de ganadero, Fernando es ejemplo de criador de toros de lidia.

Escribe: Salva Ferrer

13 Junio 2010
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