Diversia: Adiós al rey, torres y peones abandonan el tablero por el ‘bel canto’

Diversia: Adiós al rey, torres y peones abandonan el tablero por el ‘bel canto’

Diversia, la feria de la solidaridad y las culturas, en su edición de este año había apostado por la participación de nuevas asociaciones en su programación. Lo que no podían pensar sus organizadores es que la presencia de una de ellas, la Escuela de ajedrez, iba a ser un debut y despedida: el torneo con inmigrantes sirvió para decir adiós a veinte años en jaque.

En su afán por implicar cuantos más colectivos mejor, el Centro de Acogida de  Inmigrantes programó este año un torneo de ajedrez para el jueves 18 de febrero: lo importante no era quién ganara o cuántos jugaran, sino abrir una nueva puerta a la colaboración entre inmigrantes y, en este caso, el Club Ajedrez Puçol y su Escuela municipal.

El torneo se jugó a lo largo de la tarde en el Espai Social La Barraca. En él participaron sólo siete jugadores, tres residentes del Centro de Acogida y cuatro componentes del club, venidos de Massamagrell, Museros y Puçol. Hubo emoción, hubo partidas muy igualadas, hubo entrega de premios, pero sobre todo hubo nostalgia: el torneo fue un homenaje a la junta directiva del club, que por razones personales dice adiós a su labor y, con su marcha, se echa el cierre momentáneo a la escuela y al club.

Han sido dos décadas de enseñar a niños y adultos, de participar en torneos, de organizar trofeos en los que han estado algunos de los grandes jugadores del país. Pero hoy el ajedrez es un deporte olvidado, una pasión que cuenta con pocos seguidores: los jóvenes prefieren Internet o los videojuegos, y los adultos están demasiado cansados y ocupados para seguir tirando del carro. Es el signo de los tiempos, la crisis también ha llegado a los tableros.

Chimo Soriano, el presidente fundador del club y un apasionado del ajedrez, ni siquiera pudo acudir, su apretado horario de trabajo se lo impidió. Con la ausencia del actual tesorero, fueron Enrique Esteve, actual presidente, y su inseparable secretario, Andrés de Benito, los encargados de preparar por última vez las mesas, distribuir los tableros, ajustar los relojes y colocar con mimo las dieciséis piezas blancas y las correspondientes negras enfrentadas.

No fue una tarea fácil, como tampoco lo había sido tomar la decisión del adiós, pero era necesaria: "nos gusta jugar al ajedrez y seguiremos haciéndolo, pero llevar la escuela es otra cosa", explica con un nudo en la garganta Enrique Esteve. "En noviembre de 2008 tuve un infarto. Fue un aviso. Demasiadas responsabilidades, demasiadas vidas. Había que elegir. Y lo hemos hecho. Debo dejar el ajedrez para poder centrarme en el canto y en la empresa de construcción, con mi hermano".

Constructor de viviendas porque de algo hay que vivir, jugador de ajedrez por afición y tenor porque la música... la música es su vida. El achuchón le impidió realizar una gira con tres tenores el pasado año. Era su sueño. Ahora quiere recuperar el tiempo perdido y volver a cantar. Sólo eso, disfrutar subiendo al escenario, para enfrentarse al público, algo que sin duda le devolverá la alegría... no en vano su regreso será con un título profético: La alegría de la huerta, en la festividad de San Juan, a finales de junio.

Alegría agridulce, porque para ello ha de abandonar los tableros, al menos como obligación continuada. Ahora esos tableros están almacenados en La Barraca, esperando un nuevo equipo que llegue con ilusión, que sea capaz de contagiar su amor por el ajedrez y que haya gente joven capaz de cambiar el frenesí de la Play por la serena reflexión del ajedrez.

Ante tal torrente de emociones, se entiende que el torneo solidario con los inmigrantes del Centro de Acogida quedara en segundo plano. Todos disfrutaron jugando e incluso hubo una simbólica entrega de trofeos. Irene Martí, la educadora del centro, fue la encargada de dar su tercer premio a Mohamed Aouad, el segundo a Andrés de Benito y el primero, cómo no, a Enrique Esteve.

No es el más importante que ha ganado en su larga carrera como jugador, pero mientras ensaya y cuida su voz para volver a los escenarios, seguramente lo recordará con cariño en más de una ocasión: seguirá viendo torres y peones, pero sólo en la obra, y seguirá enfrentándose al público, pero sólo en los escenarios.

El bel canto gana un brillante tenor, el ajedrez pierde un gran rey. Jaque mate, la partida ha terminado.

03 Junio 2010
FaceBook  Twitter  
quepaso portada 1

Información Adicional