El ayuntamiento invierte 250.000 euros para solucionar definitivamente las inundaciones en la zona del cuartel

El ayuntamiento invierte 250.000 euros para solucionar definitivamente las inundaciones en la zona del cuartel

Cada otoño, la zona del Cuartel de la Guardia Civil y el Centro de Acogida se inunda. El problema comenzó hace casi cuarenta años, pero fue con las lluvias del pasado mes de octubre cuando se agravó. El Plan de Prevención de Inundaciones pondrá fin a este problema gracias a la construcción de una enorme tubería bajo la V-21 para extraer el agua pluvial.
 

En la década de los setenta se pusieron en marcha las obras de la autopista A-7, completadas con un tramo de autovía junto al mar, entre Puçol y el norte de Valencia. Además de un acceso a la capital, esa obra supuso también la creación de un muro de contención para las aguas pluviales, sobre todo en las épocas de gota fría, lo que acaba provocando varias veces al año la inundación de la zona este del casco urbano, donde se encuentran entre otros edificios el antiguo campo de fútbol, el Centro de Acogida de Inmigrantes o el Cuartel de la Guardia Civil.

Todos los equipos de gobierno municipal que ha habido durante la democracia han intentado infructuosamente que el Ministerio de Obras Públicas, responsable de aquella autovía, tomara cartas en el asunto. Pero nunca se consiguió una autorización para trabajar debajo de la antigua A-7, convertida ahora en la V-21. Y el efecto muralla ha seguido provocando inundaciones año tras año.

Paradójicamente, unas obras del propio ministerio, destinadas a la ampliación de la V-21 con un tercer carril, han sido las que han permitido abordar el problema y poner en marcha una solución definitiva: el Plan de Prevención de Inundaciones.

"En octubre de 2009 volvió a inundarse el cuartel, más que en años anteriores y, además, el agua salía a la superficie por las bocas de las alcantarillas", recuerda el concejal Manolo Piñol. "Tuvimos que utilizar un robot de la empresa Aguas de Valencia para inspeccionar las tuberías por dentro y así pudimos comprobar que estaban obstruidas por las obras del tercer carril".

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Una vez demostrado que las obras del ministerio eran las responsables de las inundaciones, el acuerdo fue fácil: se autorizó al Ayuntamiento de Puçol para poner en marcha el Plan de Prevención de Inundaciones, que fue aprobado por el pleno municipal en el mes de enero.

La empresa Vialobra (que ya había finalizado con éxito las obras del puente de acceso a las urbanizaciones) fue la contratada para llevar adelante el proyecto y, si todo transcurre según los plazos previstos, en junio finalizará la construcción de una tubería de 180 centímetros de diámetro (en la que cabe perfectamente una persona de pie), que transcurre a 240 centímetros de profundidad por debajo de los seis carriles de la autovía V-21, lo que supone una longitud total de 55 metros.

El proyecto, que tiene un coste de 250.000 euros, permitirá evacuar tres veces más agua que la anterior instalación. Para ello se está realizando un trabajo muy meticuloso, ya que su construcción está dando más problemas de los inicialmente previstos.

"Se utiliza una técnica muy compleja, la del empuje de tubo. Consiste en colocar piezas de dos metros y medio que se van empujando poco a poco bajo la V-21. La arena que llena el tubo se saca manualmente y cuando se ha introducido la pieza completa, se suelda con el siguiente tramo y así durante los 55 metros de longitud. Eso sí, cualquier desvío de milímetros al inicio puede suponer un desvío final enorme, por lo que el trabajo es muy preciso y lento", finaliza el concejal.

Un trabajo meticuloso, lento y costoso, pero necesario, ya que lo importante es evitar definitivamente las inundaciones. La Historia tiene estas cosas: cuarenta años después, la misma obra que originó las inundaciones va a ser la responsable de evitarlas. Eso sí, los 250.000 euros los paga el ayuntamiento.

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24 Mayo 2010
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