Desde el 3 de noviembre está abierto el Centro de Acogida de Inmigrantes

Desde el 3 de noviembre está abierto el Centro de Acogida de Inmigrantes

Es una experiencia única en la Comunidad Valenciana: el Centro de Acogida de Inmigrantes de Puçol ofrece a los temporeros de la naranja un lugar donde descansar, alojarse, asearse y, como servicios adicionales, actividades de integración con los colectivos de la población.

Desde el 20 de octubre Leo Guzmán, la directora del centro, se dedica a organizar los proyectos, contratar servicios de catering, tramitar documentación, asesorar a aquéllos que preguntan y supervisar la contratación del técnico auxiliar en Acción Social y los cinco conserjes que serán los encargados de mantener en funcionamiento el Centro de Acogida desde el 3 de noviembre hasta el próximo mes de febrero.

''Nuestra misión es atender las necesidades de los inmigrantes temporeros de la naranja que acuden a la zona'' -explica Leo-. ''Desde mediados de octubre se están recogiendo solicitudes de personas interesadas en residir en el centro, por lo que es presumible que en cuanto se abra se cubran las treinta y ocho plazas de alojamiento''.

Treinta y ocho plazas que dan derecho a cama, ducha, desayuno y cena, todo ello por unos simbólicos tres euros al día. Aunque, eso sí, hay que cumplir escrupulosamente la ley para poder optar a estos servicios, es decir, los solicitantes deben tener autorización de trabajo y de residencia, además de tener trabajo y estar realizando la búsqueda del mismo.

Pero para todos los demás inmigrantes que lo solicitan y no reúnen todos los requisitos, este proyecto social único en la Comunidad Valenciana también ofrece la consigna, los lavaderos, las duchas y el servicio de asesoramiento en materia de extranjería, ''una actividad que se ha multiplicado en el último año, ya que no sólo asesoramos sobre la nueva ley a los inmigrantes, sino también a empresarios y residentes en nuestro país que desean información clara sobre su situación''.


Paralelamente a esta amplia oferta de servicios básicos, el Centro de Acogida de Inmigrantes propone otras actividades socio-culturales, como los cursos de castellano, la posibilidad de dar una introducción al valenciano, el intercambio gastronómico y actos de participación con distintas asociaciones de Puçol.

Una labor encomiable que, tras los lamentables hechos producidos recientemente en la frontera de Ceuta y Melilla, el alcalde Juan Manuel Busto valora aún más positivamente: ''el hambre no conoce fronteras o barreras, por eso es normal que aquellos que sufren la miseria intenten buscar una salida para sus familias, y esta lucha por salir de la miseria no la para ni la policía ni el ejército''.

Tras lamentar que el de Puçol sea el único centro que brinde este tipo de ayuda a los inmigrantes, el alcalde insiste en que la labor debe realizarse en los países de origen, no sólo en los que recibimos inmigrantes, ''porque una vez que domina sus vidas el hambre, ya es difícil buscar otras soluciones que no sean paliar el hambre. No podemos pretender dividir el mundo en seres humanos legales e ilegales, el mundo es uno único y tenemos que luchar por mejorarlo entre todos''.

 

03 Noviembre 2005
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