Escriben los profesores de bachillerato: 'Contrasts', muchos alumnos, dos profesores y un balance

Escriben los profesores de bachillerato: 'Contrasts', muchos alumnos, dos profesores y un balance

Pues, ¡ya está! Por fin. Llega la Semana de la Mujer y otro año, ya van tres, hemos conseguido entre todos acabar nuestro trabajo para poder presentarlo a tiempo... aunque más de uno no haya dormido en dos noches. Un año más pero, como si fuera un milagro, las ‘cosas’ han cambiado, no son las mismas. Ni tan siquiera los profesores somos los mismos porque, por una parte, ahora hemos crecido (somos más, bastantes más de dos, los que hemos trabajado en los cortos) y por la otra el tiempo transcurre y pasa por nosotros. Nosotros lo notamos, ellos, los alumnos, no, porque, aquí está el milagro, han cambiado sus caras: no son los mismos que comenzaron, se han ido renovando año tras año.

He aquí el prodigio: su trabajo continua, progresa y mejora, pero ya no están Sergi, Lourdes, María José, Hugo, Mireia, Alicia o Juan Mi. Otros han llegado (Inés, Joan, Lorena, Sonia...) y, sin embargo, sus pensamientos, sus escritos, sus deseos de cambio y mejora, su desinteresado trabajo para “concienciar” a sus iguales, siguen y se afirman día tras día. Dicen que una imagen vale más que mil palabras: demos pues un símbolo al prodigio.

¿Recordáis una estatua sugerente que se encuentra a la entrada de uno de los campus de la Universidad de Valencia (Blasco Ibáñez), un referente que, por cierto, es la primera imagen ‘humana’ con la que nos encontramos a la llegada a Valencia desde Puçol? Por si la memoria flaquea, os la describimos. Se encuentra allí un grupo escultórico que representa a un corredor humano cansado, agotado ya, que, sin aire en los pulmones, a punto de sucumbir de cansancio, transmite una antorcha a un jinete que, presto a recibirla, se inclina inquieto para continuar el camino, como si ansiara recibir cuanto antes el suspiro de la llama.

Seguro que estáis acostumbrados a verla. Seguro que a la entrada de Valencia la habéis visto mil veces, pero, ¿la habéis mirado con detenimiento?, ¿os habéis parado a pensar lo que significa allí, precisamente allí, a las puertas de la Universidad? Tal vez sobren en ella, estaríamos dispuestos a admitirlo, la excesiva robustez de los cuerpos, la fortaleza terrible que emana de los músculos contraídos por el esfuerzo o por la espera del esfuerzo (el jinete) pero, estaréis de acuerdo, el conjunto impresiona porque  las figuras parecen poseídas por una fuerza titánica, sobrehumana.

Sobrehumana sí, pero en un sentido, en el que podamos entender que el trabajo de los humanos no se confina en una sola persona, que nuestro esfuerzo, para ser valioso, humano, se ha de transmitir a otros, se ha de dar, y que esto sólo es posible si nos abrimos a los demás, si actuamos, si escribimos, si transmitimos a nuestros iguales nuestros pensamientos, esperanzas y deseos. En este sentido se rebasan los estrictos limites físicos y temporales de una persona y un humano se convierte en un conjunto sobrehumano: una persona se transmuta en la Humanidad.


Por eso os lo contamos porque ‘eso’, exactamente eso, es lo que vienen haciendo tres promociones de estudiantes del Instituto de Enseñanza Secundaria de Puçol, desde la Diversificación al Ciclo Formativo pasando por 2º de Bachiller. Ellos, los alumnos, entregan a la sociedad puçolana sus sueños y su tiempo en forma de trabajo, superando, incluso, los obstáculos y las pequeñas zancadillas de otras personas que con ellos conviven sin comprender ni compartir, dificultando así, inconscientemente su trabajo.

Vale la pena afrontar los problemas. Vale la pena porque cualquier acción, y más si es positiva, provoca una reacción. Tal vez ocurra siempre así, tanto en el Ayuntamiento, que nos ayuda, motiva y secunda fieramente, como en nuestro propio seno. Pero, afortunadamente, la bicicleta se mueve porque la mayoría refuerza, empuja y apoya. Nos tira agua con delicadeza cuando estamos cansados y, como la estatua, recoge el testigo para continuar un trabajo de dignificación de la mujer que tardará generaciones en llegar a puerto.

14 Marzo 2004
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