La residencia de la tercera edad presume de tener la “fallera mayor” de Puçol

La residencia de la tercera edad presume de tener la “fallera mayor” de Puçol

A sus ochenta y cuatro años, Marina Ibáñez puede presumir de ser la “fallera mayor” de Puçol. También su presidente, Fernando Martí, es el más veterano de la población, aunque a sus sesenta y tres años casi, casi es un jovencito al lado de Marina. Ellos son los homenajeados este año por la Residencia de la Tercera Edad de Puçol, un centro que, desde que abrió sus puertas a comienzos de la década de los noventa, no ha cesado en su empeño de buscar nuevas fórmulas para que los mayores se sientan como en casa.

Y los residentes, qué duda cabe, disfrutan con esa variedad de fiestas, talleres y propuestas para vivir más y mejor. Del éxito continuado tienen gran parte de culpa cuatro jóvenes mujeres: Lourdes Escribano (TASOC), Ana Pastor (trabajadora social), Elena Zorraquino (terapeuta ocupacional) y Ana Fiorino (psicóloga y coordinadora del área psicosocial). A ellas se ha unido este año María Hernández, la técnico de animación en prácticas que ha superado con mucho las horas asignadas a las prácticas para colaborar en que la falla se terminara a tiempo.

“Y ha costado mucho sacar todo el programa de la semana de fallas adelante” –recuerda Lourdes Escribano–, “porque falleció el primer presidente elegido, Juan Montrull, y hubo que hacer una nueva votación entre los residentes. Luego, el día viernes 12 se suspendieron los actos previstos, debido al atentado de Madrid, y se sustituyeron por una charla sobre el terrorismo, en la que participaron activamente muchos residentes a los que aquellas imágenes les traían recuerdos de la guerra civil”.

Unos residentes que son mayores, pero que conservan sus facultades mentales: todos fueron capaces de guardar cinco minutos de silencio y eso que en la residencia jamás se logra un minuto de silencio; leyeron un manifiesto y eso que muchos no leen casi nunca; fueron a votar todos y eso que muchos hacía años que no votaban; y, sorprendentemente, en el debate montado la tarde del jueves 11 de marzo, muchos ya opinaban que no había sido ETA la responsable, sino los terroristas árabes.


“Durante todo el fin de semana pasado eran ellos quienes nos informaban de cómo iba el tema del atentado” –insiste Ana Pastor–, “ellos, por su parte, no paraban de insistir unos a otros sobre la importancia de votar y, bueno, con el historial que muchos de ellos tienen, incluso habiendo vivido la guerra civil, los votos de la residencia fueron muchos”.

Un orgullo que también pueden sacar a relucir por la gran cantidad de actividades que forman su semana fallera. Comenzaron el sábado 13 con la elaboración de las insignias falleras y una charla sobre el origen y evolución de las fallas. El lunes se realizó la presentación de la fallera mayor y el presidente, cargos que recayeron por votación popular en Marina Ibáñez y Fernando Martí; a continuación, la plantá y una mascletá. El martes se inició la mañana con un campeonato de juegos de mesa y, ya por la tarde, la misa y la ofrenda de flores en la propia residencia. El miércoles 17 fue el día en que un buen número de residentes salieron a visitar las fallas de la población, concluyendo la visita mediodía con una mascletá muy particular, que los residentes llaman “globotá” y que cada cual imagine por qué. Ya el jueves 18, salida por la tarde a la ofrenda de la población, entrega de premios de los campeonatos celebrados y, a las ocho, con la asistencia de una amplia representación de la corporación municipal, la cremá de la falla elaborada por los residentes. Los actos falleros finalizaron el día de San José con una mascletá a mediodía y la merienda a base de chocolate y buñuelos.

 

30 Marzo 2004
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