Un año más, la lluvia deslució el Día de La Costera

Un año más, la lluvia deslució el Día de La Costera

Decían los componentes de la Associació Sant Antoni que organizar un día de ollas en Puçol supone automáticamente garantizar la lluvia. Ellos llevan cuatro años consecutivos sufriendo las inclemencias del tiempo cuando celebran la festividad de Sant Antoni y eso que cambia de fechas cada año, en función del calendario en las demás poblaciones de l’Horta Nord, para garantizar la presencia de los caballos y carruajes en cada pueblo.

Ahora, esa “maldición” que parece perseguir las ollas en Puçol adquiere visos de cierta credibilidad porque, por segundo año consecutivo, el Día de La Costera ha visto cómo la mayor parte de sus actividades tenía que ser suspendida merced a la lluvia.

El pasado domingo, 28 de marzo, más de 1300 vecinos inscritos miraban al cielo y esperaban que aclarara. Pero no pudo ser. Al igual que sucedió el pasado año, la lluvia hizo imposible subir a la montaña para plantar los 500 pinos que el Ayuntamiento había adquirido, impidiendo además el resto de actividades lúdicas y de concienciación ecológica previstas.

“Este año estaba previsto que los miembros del Grupo Ecologista La Costera se encargaran de una serie de actividades novedosas” –explica la animadora socio-cultural, Mavi Galcerá–. “Ya se habían preparado contenedores de reciclaje, además de talleres y actividades paralelas a la reforestación. Pero todo ello se ha tenido que suspender por la lluvia”.


Lo que no se suspendió fue precisamente el reparto de calderas. Como siempre, los componentes de Calderes Albert, de Foios, fueron los encargados de mezclar en su justa medida los ingredientes: en esta ocasión fueron diez ollas, con un total de más de 1500 raciones, las que cocinaron en la antigua nave de la RENFE.

Pese a la lluvia, el público aguardó pacientemente la hora del reparto, eso sí, haciendo cola debajo de los balcones o en cualquier lugar donde se podían parapetar de la insistente lluvia. Y, como siempre, no sobró ni una ración.

“Nos queda decidir qué se va a hacer con los plantones de pinos” –recuerda Manolo Piñol, el concejal de fiestas–. “El año pasado organizamos una reforestación con alumnos del instituto, y supongo que este año tendremos que buscar una fórmula parecida, ya que los próximos fines de semana están todos ocupados con el Gran Fondo, la Semana Santa, el viaje a Italia y el encuentro de bolilleras”.

 

31 Marzo 2004
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