Enrique Ponce: “Soy el orgullo de mi abuelo porque yo soy su obra”

Enrique Ponce: “Soy el orgullo de mi abuelo porque yo soy su obra”

Enrique Ponce casa a la perfección con la Valencia de los 90 que le vio nacer y crecer como torero y con la Valencia del siglo XXI que simboliza la imperial Ciudad de las Artes y las Ciencias. La tauromaquia poncista, arte y ciencia también, es clásica. Con el valor que conlleva ser un figurón y una inteligencia asombrosa al servicio del toreo. El toreo nunca fue número ni ciencia exacta pero los registros del maestro de Chiva son estratosféricos.

Leandro Martínez, abuelo y descubridor del torero, cumplió el miércoles 100 años. Un siglo de vida el abuelo, un cuarto de siglo el nieto en la cumbre del toreo. Un sueño, mano a mano.

¿De qué habla con su abuelo a estas alturas de su vida?

Muy pocos tienen el privilegio de llegar a los 100 años y con la lucidez que tiene. Está pendiente de todo, me pregunta por los tentaderos, por cómo me encuentro, por las niñas… Está en ese punto en que, como él dice, cada día es un regalo de Dios. Yo soy su orgullo porque yo soy obra suya. A él le debo todo porque fue el punto de partida. Lo que sí es verdad es que ahora ya me exige un poco menos (risas) si bien él me inculcó la exigencia y el respeto al toro, a los toreros y al toreo. Ahora disfruta de las tardes buenas y las menos buenas las pasa por alto.

Digan lo que digan los intelectuales sobre un torero, al torero le llena de verdad el halago de uno de los suyos. ¿Cuál es el elogio que más le ha llenado de un compañero?

Me lo dijo el maestro Manzanares padre. Me dijo uno de los piropos más bonitos que me han dicho y viniendo de un maestro como él más todavía porque ha sido un referente y una de las fuentes de donde he bebido. En una conversación íntima me dijo que si alguna vez tenía un hijo torero le gustaría que fuera como yo porque no pasaba miedo viéndome. Eso es de lo más bonito que me han dicho. Por aquél entonces Manzanares hijo tendría diez años.

Belmonte dijo que “torear es como sacar a pasear el alma”. ¿Qué es torear para Ponce?

Ante todo es una manifestación de expresión artística. Como algo bello, como una forma de expresión en la que se funde la fiereza y la fuerza de un animal como el toro con el cuerpo y la expresión de un hombre que con una muleta hacer ver que aquello parece fácil y resulta bello. Y esa fusión, ese momento, esa suerte hace que tu piel se erice. También es el poder del hombre ante un animal al que se le puede con la inteligencia.

¿A Ponce como artista qué le hace sentir más: cuando puede y somete a un toro agresivo y encastado o cuando torea a placer ante un toro con clase?

Cada cosa en su sitio pero con ambas disfruto y me siento realizado. Uno de mis éxitos como torero es precisamente que tengo esas dos facetas: mi muleta puede ser látigo o seda. Y eso en un torero no es fácil. Hay toros que aunque parezcan fáciles son difíciles de torear con mimo porque un toro por suave que sea es un toro y tiene reacciones imprevisibles. Y un cabezazo de un toro te parte. Las dos cosas son bonitas y ambas son el toreo pero el concepto que yo tengo es que depende de cómo es el toro yo me tengo que acoplar a las características positivas que tenga para poder sacar el mayor partido. Esa ha sido y es mi filosofía.

La tarde del 19 es tan de Ponce como la cremà de la nit del foc. ¿Un rabo sería la guinda?

No cabe duda. He conseguido rabos importantes como en Vitoria, Dax, Nimes… En México es también difícil pero es más frecuente. Sin embargo, hay plazas en las que ya se ha olvidado lo que es cortar un rabo y Valencia es una de ellas. Sería muy bonito para mí y sé que muchos aficionados están esperando ese momento. Con esa ilusión haré el paseíllo.

Una de política: ¿siente que a la Fiesta le pegan cornadas a derechas e izquierdas?

Lo sucedido en el Congreso nos dejó un poco decepcionados. El toreo se usa como arma y se politiza para bien y para mal. La política es como es y si no se aclaran entre ellos ni en sus propios partidos… El PP siempre ha apostado por la Fiesta y ha defendido en todo momento la parte cultural del toreo como un símbolo de España que no debe perderse. El PSOE lo ha hecho por momentos y de hecho el traspaso a Cultura se hizo con el PSOE en el poder. Sin embargo, ahora no votó a favor y se abstuvo. Debería haber más consenso entre PP y PSOE.

Creo que la Fiesta ha perdido y mucho porque no se han enfrentado apenas en una plaza de toros Enrique Ponce y José Tomás. ¿Tiene usted esa sensación?

Un poco sí. Yo he toreado mucho con José Tomás pero creo que los años que él estuvo retirado podía haber existido una rivalidad en plenitud de ambos. En esos años, como tú dices, posiblemente sí se perdió una rivalidad que podía haber existido muy fuerte. Pero él decidió irse y no fue momentáneo, fueron cinco años retirado.

Figuras, gestas y hierros duros. Parece que está de moda algo que en Ponce ha sido una filosofía.

Eso lo han hecho las figuras toda la vida y yo me sentía obligado a hacerlo. En Madrid, Bilbao, Sevilla o Valencia he matado todo tipo de encastes. Y en Las Ventas, cuadris, victorinos, murteiras, atanasios. Es una obligación y dentro de mi responsabilidad de figura lo he tenido que hacer. He matado 49 toros de Victorino. También es cierto que ahora prima mucho el monoencaste. Pero es bueno y digno de aplaudir que las figuras hagan el esfuerzo de anunciarse con las duras. Una figura es figura con todo tipo de toros.

Una trayectoria inmaculada, una familia, dos hijas, la gloria, el dinero… ¿Sigue en el toreo por el sentimiento de pasarse a un toro por la barriga?

Seguir es porque uno se siente ante todo torero y aunque hayas conseguido todo, si te encuentras con facultades no piensas en una retirada. Ser torero forma parte de mi vida, no es una profesión cualquiera. Es algo que va por dentro, un sentimiento que se expresa delante del toro. Mi trayectoria ha sido muy larga: empiezo mi temporada 24… y 23 años estando arriba. Ahora lo que quiero es saborear el toreo dentro de la responsabilidad que me corresponde. Sin tener que demostrar nada a nadie pero sin bajar la intensidad en la plaza.

Escribe: Salvador Ferrer
Fotos: Vicent Bosch
Entrevista publicada en El mundo

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20 Marzo 2013
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