De la poda a la cremà: una semana de fiesta para casi todos… y dos de trabajo para la brigada municipal

De la poda a la cremà: una semana de fiesta para casi todos… y dos de trabajo para la brigada municipal

Mientras siguen ocupándose de la poda de árboles en distintas zonas del casco urbano y de la reparación de las aceras en el campo de fútbol, la brigada municipal prepara las Fallas: no es un trabajo cualquiera, lo que para los vecinos y falleros es apenas una semana de fiesta, para ellos supone dedicar dos semanas a los preparativos, la seguridad y a dejar el pueblo como nuevo la misma noche de San José.

Tras la poda de los árboles en la puerta del ayuntamiento, el equipo de jardineros de la Brigada Municipal de Obras y Servicios se trasladó a principios de marzo al Paseo de la Constitución, donde también se han ocupado de preparar los árboles para la llegada de la primavera.

Paralelamente, otro equipo continúa trabajando en el entorno del nuevo campo de fútbol con una doble tarea: la reparación de las aceras levantadas por las raíces de los árboles y el traslado de estos mismos árboles a un jardín cercano.

Para evitar que esos árboles de amplias raíces sigan levantando las aceras de acceso al campo municipal de fútbol, lo que estamos haciendo es trasplantarlos a la plaza que hay al lado, junto al monumento a José Claramunt”, explica Manuel Reyes, el responsable de la brigada. “Así reutilizamos los árboles ya existentes para mejorar el parque, pero evitamos que destrocen unas aceras con mucho paso de peatones, que podrían ser peligrosas si están en mal estado”.

Pero ambas tareas tendrán que paralizarse en un momento dado para concentrarse en las Fallas. Durante prácticamente dos semanas la brigada tiene que coordinarse con la junta local, la policía y el ayuntamiento, y ocuparse de las tareas fundamentales para redirigir el tráfico, garantizar la seguridad de los monumentos falleros y ocuparse del apoyo técnico para las distintas actividades programadas.

Tras señalizar los cortes de tráfico con señales y vallas, tenemos que montar los tres escenarios municipales, que el ayuntamiento cede a las fallas, mientras que las otras a las que este año no les toca uno nuestro tienen que alquilarlo”, continúa Reyes. “Además, llevamos arena para las fallas de los colegios y guarderías, limpiamos los restos tras la cremà en los centros educativos y nos ocupamos de la limpieza de las calles tras la ofrenda, los pasacalles y, naturalmente, la cremà”.

La noche de San José es probablemente la más complicada: hasta 17 personas de la brigada se ocupan de apagar los monumentos de forma definitiva, cuando los bomberos ya han finalizado su faena y se marchan a la siguiente cita; después deben retirar las vallas, ocuparse de la limpieza de las cenizas y, finalmente, comenzar con el desmontaje de los escenarios para conseguir que en la mañana del 20 de marzo los vehículos puedan circular con normalidad.

Al día siguiente, además de la resaca fallera, Puçol disfruta de un aspecto normal, como el que tenía antes de comenzar la semana festiva, gracias al trabajo durante toda una noche de la brigada… pero todo empieza mucho antes, con detalles que en ocasiones pasan desapercibidos, como la limpieza del barranco tras las lluvias recientes (que acabaron inundándolo una vez más) y la preparación del espacio donde lanzarán su mascletà un par de fallas.

Trabajos que en muchas ocasiones no vemos, pero que son imprescindibles para que todos podamos disfrutar de la fiesta fallera.

Informa: Sabín

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14 Marzo 2013
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