La fábula de la falla que construyeron unos cuantos, se cayó sola y la volvieron a levantar entre todos

La fábula de la falla que construyeron unos cuantos, se cayó sola y la volvieron a levantar entre todos

Esta es una historia con final feliz, con su moraleja, como todas las fábulas. En ella encontramos la ilusión inicial de un grupo, la Falla Palau-La Torre, los problemas para sacar adelante esa ilusión, el viento que tiró el monumento, y la actitud de un mundo en el que todos arriman el hombro para devolver la ilusión no sólo a una falla, sino a toda la población.

Todos los mundos tienen sus idas y vueltas, sus tiras y aflojas, sus buenos días y los malos. En todas partes cuecen habas, que dice el sabio refranero popular.

Y el mundo de las fallas no es distinto: de vez en cuando trascienden historias en las que se habla de envidias, de celos por los premios, de rencores, de gente que discute y, cada uno por su lado, se monta su propia falla…

Y todo eso es cierto. En ocasiones.

Pero también hay otras ocasiones en que el mundo fallero nos da lecciones de generosidad, de coraje, de amor propio, de solidaridad. En suma, lecciones de vida.

Durante la noche del 13 al 14 de marzo, Puçol ha vivido una de esas lecciones que algunos nunca podrán olvidar y otros deberíamos recordar por lo que conlleva de aprendizaje.

Dos fallas comentaron el montaje de sus monumentos el miércoles 13, Hostalets y Palau-La torre. Fue un día de viento y Protección Civil ya había anunciado a través de las redes sociales que la noche se avecinaba peor.

Y vaya si lo fue. Esa noche, mientras unos cenaban y otros trabajaban en el montaje de sus propias fallas, Facebook y Twitter se hacían eco de que la falla Palau se había venido abajo.

Los propios Voluntarios de Protección Civil ilustraban la situación con una foto en su Facebook. Foto que pronto recorrió todos los rincones y avivó conciencias. La acompañaban con una recomendación: “Nos indican que la Falla Palau-La Torre ha caído a causa del viento. Hacemos pública esta noticia no por el hecho de la caída en sí, que lamentamos profundamente, ya que con ella va el trabajo de un artista y de una falla de nuestra población, sino para daros una muestra de que en los días de fallas cabe, más todavía, andar con cuidado. Las estructuras falleras (iluminación, monumentos, andamios, postes...) son elementos temporales y por ende más endebles. Evitar en caso de fuertes ráfagas de viento transitar cerca de estas estructuras y, como siempre, evitar obras, balcones con macetas y conducir con precaución. Queremos veros a todos disfrutar de la fiesta sin percances”.

Curiosamente, Palau tenía previsto montar el jueves 14, pero hubo un problema con el transporte, se trajo el monumento el miércoles y, ya que estaban ahí, decidieron aprovechar el viaje matinal para adelantar parte del montaje. Por la noche, ese trabajo del artista fallero y su equipo se vino abajo.

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Nacho Giner, el presidente de Palau-La torre, recibió la primera noticia poco después de las 8 de la tarde. Al principio lo tomó como una broma de sus compañeros de falla. Pero las imágenes que le llegaron por el grupo privado de la junta directiva pronto le demostraron que la cosa iba en serio. A partir de ese momento, todo fue rapidez y eficacia.

Fuimos al casal y a ver el monumento. Se habían caído las dos máscaras del remate central y el medio arco que las sujetaba estaba en el suelo, pero no estaba roto. Llamamos al artista fallero, que mandó dos operarios para evaluar los daños y luego vino él con su equipo. Antes de la medianoche ya estábamos todos en el casal, donde metimos las máscaras y comenzamos a trabajar, reconstruyendo las estructuras internas de madera. Luego, a aplicar aquaplast y restaurar el diseño. Poco después de las tres de la madrugada la faena principal ya estaba hecha”.

Durante el jueves, a dejar secar el material y el viernes a pintar y a montar, cumpliendo el horario previsto.

Vicente Albert, el artista fallero, es la primera que trabaja con Palau-La Torre, pero ha dado muestras de profesionalidad y generosidad: si hay que trabajar, se trabaja. La ilusión de una falla está en juego.

Y la gran familia de Palau allí, al pie del cañón, ayudando en lo que hiciera falta durante la primera noche y redoblando los esfuerzos durante los días 14 y 15 para que todo esté a punto el sábado por la mañana, cuando pase el jurado.

Y si hablamos de familia, no podemos olvidar a Aitor, Javi, Beatriz, María, José Luis y muchos otros representantes del mundo fallero de Puçol, gente que se ha acercado a echar una mano en lo que hiciera falta, gente que ha llamado por teléfono para brindar su apoyo, sus instalaciones y lo que fuera preciso. Falleros, en suma, que son rivales cuando toca, pero que saben ser compañeros de fatigas cuando las circunstancias lo requieren.

Todos sabemos que existe una gran rivalidad en el mundo fallero, por eso es de agradecer que hayan llamado y que se hayan acercado para ayudarnos y más en una noche en la que todos estaban muy ocupados trabajando en sus propios monumentos”, agradece Nacho. “Y de mi falla qué puedo decir, sólo agradecer que estuvieran todos al pie del cañón, hasta las tres de la madrugada, dando ánimos y ayudando en lo que cada uno podía. El día 15 estará nuestra falla montada, cumpliendo el horario previsto y eso será posible gracias al esfuerzo de todos juntos”.

Y hasta aquí la fábula: Palau tendrá su falla gracias al esfuerzo de todos.

Final feliz.

Posdata: luego, el sábado, pasará el jurado, evaluará las fallas y concederá su premio a cada una de ellas, por supuesto no todos estarán de acuerdo y… bueno, esa es otra historia de la que ya os hablaremos en su momento.

Informa: Sabín
Fotos: Nacho Giner, Protección Civil y Departamento de Comunicación

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14 Marzo 2013
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