Los 1.614 agricultores de Puçol eligen nuevo síndico confiando en que el campo mejore su actual situación

Los 1.614 agricultores de Puçol eligen nuevo síndico confiando en que el campo mejore su actual situación

El domingo 6 de enero, los agricultores de Puçol tenían elecciones: había que designar al síndico que defenderá sus intereses en los próximos cuatro años. Francisco Esteve y Daniel Martí eran los candidatos, y el Sindicato Agrícola el lugar en el que se celebraron a lo largo de toda la mañana las votaciones. Para todos, una oportunidad de que el panorama agrícola actual mejore.

Cada cuatro años, los dueños de los terrenos regados por la Real Acequia de Moncada realizan elecciones para designar a su síndico, la persona responsable en la población de vigilar que se cuiden las formas, que se respeten los horarios, que el campo esté debidamente atendido.

Para ello, el síndico acude una vez al mes a la junta de gobierno en la Casa Comuna de Moncada y se reúne con el presidente, el secretario y los otros síndicos, doce en total, para escuchar los problemas, debatirlos y buscar soluciones, siempre pensando en el beneficio del campo.

Es muy parecido al Tribunal de las Aguas de Valencia, sólo que ellos se reúnen frente a la catedral y nosotros en Moncada”, explica Francisco Esteve Aguilar, que lleva doce años como síndico en Puçol y se presenta a la reelección, se siente con fuerzas pese a que ya tiene 77 años. “Nuestra misión es controlar que tengan los permisos para hacer obras en las acequias, que se respeten los horarios de riego, que la limpieza sea la adecuada y, en general, que la gente del campo esté atendida”.

Y es una tarea más compleja de lo que parece, no por la alarmante situación que vive el campo en general y el valenciano en particular, con precios tan bajos que muchos prefieren no realizar la cosecha e incluso abandonar los campos, no por la falta de interés de las nuevas generaciones por dedicarse a la agricultura. No.

El verdadero problema es la falta de cultura de la que hacemos gala los vecinos en más de una ocasión: una acequia no es un vertedero, pero eso es algo que muchos no tenemos claro y lo que se ha llegado a extraer del cauce de las acequias puede resultar increíble a más de uno.

Somos el último pueblo que riega la acequia y, por tanto, a nosotros nos llega todo lo que han ido tirando otros”, apunta Daniel Martí Campos, el nuevo candidato a síndico en estas elecciones, un hombre que conoce bien el campo porque es el presidente de la SAT La Marjal, situada en el Camí La Mar. “Sillas, mesas, juguetes, animales muertos, bolsas de basura… lo que puedes encontrar en la acequia de verdad no tiene nombre. Sobre todo es preocupante la actitud de algunos vecinos que vienen a la playa y, cuando regresan por el Camí Assegador, lanzan las bolsas de basura desde el coche, por la ventanilla, a la acequia”.

Una alarmante falta de cultura general y de respeto hacia el campo.

Como también resulta alarmante la falta de sensibilidad en las instituciones europeas.

El campo español tiene que cumplir unas normas sanitarias muy estrictas, lo que implica unos gastos tan enormes que muchos prefieren alquilar el campo para que los cultive cualquier vecino interesado a cambio únicamente de que pague los gastos de agua y la contribución. Así, el campo se muere poco a poco… y eso sin contar con su gran enemigo, que viene de fuera.

Esas medidas tan exigentes de la Comunidad Europea luego no se aplican con el mismo rasero a las importaciones que se realizan de otros países, sobre todo de África y Sudamérica, por lo que los cítricos o la uva que vienen de estas zonas tienen un precio mucho más bajo que el nuestro, eso sí, a costa de una calidad menor”, asegura el concejal de agricultura Salvador Almenara, quien también asiste a la charla entre los dos candidatos en el Sindicato Agrícola, mientras abajo continúan las votaciones en las que tienen derecho a participar los 1.614 propietarios de terrenos que hay en el término municipal de Puçol.

Salva también conoce bien la problemática del campo, lleva muchos años trabajando en la Cooperativa Copuzol y sabe de primera mano lo costosos que son los tratamientos y el escaso rendimiento que se obtiene de la cosecha.

Juntos, mientras tomamos un café, Paco, Daniel y Salva reflexionan sobre el campo. El futuro no es muy halagüeño. Incluso se habla de reducir los síndicos de 12 a 8, porque ya hay poblaciones que apenas tienen huerta, ha sido absorbida en los últimos años por ese desmesurado crecimiento del ladrillo del que ahora tanto nos quejamos.

Son gente tranquila, no levantan la voz, apenas discuten, sencillamente exponen sus puntos de vista, que son muy similares en todos los casos. Siguen pensando que hay que seguir trabajando, que la huerta no se debe perder. Pero las soluciones son complejas.

Por cierto, al final el ganador fue Paco, una vez más. Sus 77 años no le han amilanado y está dispuesto a seguir peleando otros cuatro para sacar adelante la agricultura en Puçol. Aunque los tres seguirán trabajando con el mismo empeño, sea quien sea el síndico de la Real Acequia de Moncada.

Trabajando al aire libre, muchas horas cada día. Gente de campo, de toda la vida. Gente sana.

Escribe: Sabín

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09 Enero 2013
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