Usa los petardos donde está autorizado y recuerda que destrozar los juegos infantiles es una actitud sancionable

Usa los petardos donde está autorizado y recuerda que destrozar los juegos infantiles es una actitud sancionable

La brigada municipal de obras y servicios ha detectado que algunos grupos de jóvenes utilizan en esta época de fallas los petardos para destrozar el mobiliario urbano, fundamentalmente los juegos de los parques infantiles. El Ayuntamiento de Puçol apela al civismo de todos para evitar estos destrozos… y recuerda que hay una ordenanza que etiqueta estos actos como “Faltas graves”.

“En sentido etimológico, convivir quiere decir vivir en compañía de otros, vivir socialmente en armonía, especialmente para favorecer la tolerancia y los intercambios recíprocos entre las personas”. Así comienza el enunciado de la Ordenanza Municipal Reguladora de la Convivencia Ciudadana, el texto que recoge los derechos y deberes de todos los vecinos.

En el caso de Puçol, la ordenanza insiste en la importancia de esta convivencia: “Así, se considera que la convivencia en comunidad es la base del progreso humano e implica la aceptación y cumplimiento de algunas normas sociales, que cambian con el transcurso del tiempo y la evolución de las culturas, y que hacen posible el ejercicio de los derechos de cada persona, haciéndolos compatibles con los derechos de los demás”.

¿Y por qué hablamos de ordenanzas y de convivencia?

Porque en ocasiones puntuales, sobre todo coincidiendo con celebraciones de algún tipo, es habitual encontrar pequeños grupos que necesitan manifestar su alegría destrozando el mobiliario urbano, es decir, aquellos elementos de las calles, las plazas o los parques pensados para el uso y disfrute de todos los vecinos, especialmente los más pequeños.

En definitiva, destrozar el mobiliario urbano no es algo gracioso, perjudica a todos los usuarios y puede costarnos una pasta.

Mejor utilizar los petardos donde corresponde y respetar lo que es de todos.

En eso consiste la convivencia ciudadana

Hemos detectado que algunos adolescentes utilizan los petardos propios de esta época fallera para explotarlos en los juegos de los parques infantiles, provocando daños costosos de reparar y, lo que es más grave, que pueden provocar lesiones a los niños pequeños que utilizan estos juegos”, señala Salvador Almenara, el concejal responsable de los parques y jardines de la población.

La situación resulta aún más triste si tenemos en cuenta que desde hace apenas unos meses hay dos operarios de la brigada municipal de obras y servicios que se están ocupando de reparar todos los parques infantiles del casco urbano y la playa. Son precisamente ellos quienes han dado la voz de alerta acerca del vandalismo que ha comenzado a producirse en esta semana previa a las fallas.

Según los informes técnicos, los más deteriorados son los de la plaza La Pau y la plaza del País Valencià, aunque prácticamente en todos los parques hay elementos del mobiliario urbano que han sufrido el ataque indiscriminado con petardos y fuegos artificiales.

En primer lugar queremos apelar al civismo de los jóvenes, sus padres y los vecinos en general: queremos hacer un llamamiento para que todos disfrutemos de la fiesta, pero sin dañar lo público. Creemos que es tarea de todos cuidar lo que es de todos”, insiste el concejal de parques y jardines.

Pero ya se sabe que no siempre todos queremos cuidar lo que es de todos.

Por eso existe una ordenanza, en la que se contempla que este comportamiento supone una “Falta grave” y, por tanto, tiene una multa de 101 a 200 euros.

El artículo 14.2.H de la ordenanza es muy claro al respecto: “Dañar el mobiliario urbano, así como la utilización de éste con fines particulares, que impidan u obstaculicen su uso público, incluida la modificación de su ubicación original; la utilización no autorizada por el Ayuntamiento de las bocas de riego; la utilización indebida o el cambio de la ubicación de los contenedores de residuos, salvo autorización expresa del Ayuntamiento”.

Por si fuera poco, aparte de la sanción económica se abre un expediente de daños ocasionados lo que implica que el autor (o las personas legalmente a su cargo) deberán pagar el importe del mobiliario deteriorado.

En definitiva, destrozar el mobiliario urbano no es algo gracioso, perjudica a todos los usuarios y puede costarnos una pasta.

Mejor utilizar los petardos donde corresponde y respetar lo que es de todos.

En eso consiste la convivencia ciudadana.

Escribe: Sabín

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15 Marzo 2012
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