Puçol Emprende elige el inmaculado blanco de Myrtus como escenario para el examen final de sus primeros titulados

Puçol Emprende elige el inmaculado blanco de Myrtus como escenario para el examen final de sus primeros titulados

Puçol Emprende es una apuesta municipal por la formación de jóvenes desempleados y parados de larga duración, en empresas de la población, en los propios puestos de trabajo donde pueden ser contratados. Un proyecto pionero cuyo primer peldaño se ha subido en colaboración con los salones Myrtus… y el resultado ha sido excelente, a decir de todos los participantes.

El viernes 2 de marzo se realizaba en Myrtus el primer examen serio a los dieciséis alumnos que han realizado el curso de formación en hostelería. Tras una semana de clases, teoría, supuestos, ejemplos y ensayos, llegaba la hora de poner a prueba los conocimientos adquiridos. El público estaba formado por la alcaldesa, varios concejales, algunos técnicos municipales y representantes de Myrtus.

Los nervios típicos de la primera vez, el imponente escenario, el exigente nivel de la empresa, un público tan selecto, la mirada inquieta de los profesores… muchos factores podían influir en el rendimiento de los jóvenes alumnos, pero el esfuerzo y la ilusión aportados durante el curso contrarrestaron cualquier problema que pudiera surgir.

Este primer curso formativo, orientado prioritariamente a jóvenes desempleados y parados de larga duración, es el primer escalón de un proyecto que aspira a mantenerse en el tiempo, siempre adaptándose a las necesidades de cada empresa

Lo más complicado es llevar los platos, porque se resbala la vajilla con los guantes”, confiesa Beatriz Tarazaga, una de las alumnas. “Pero todo tiene su truquillo y gracias al curso sabemos cómo salir de cada problema”. Una valoración positiva del curso que comparte Sergio Almendros, para quien “el curso ha servido para prepararnos, porque aquí todo es muy meticuloso”.

Y es que el gran nivel exigido es lo que más ha llamado la atención a la mayor parte de alumnos: “Me ha llamado sobre todo la atención el propio local, tiene mucho estilo”, reconoce Mari Cruz Gorbe. “Y a mí me ha sorprendido el trato hacia el cliente: todo es muy perfecto, muy cuidado, muy exigente”, asegura Roberto Francés.

Halagos, agradecimientos, respeto hacia el profesorado y el curso, son ejemplos que se repiten en todos los alumnos: “Aprendes muchísimo y por eso espero que se hagan más cursos de este tipo, porque es una formación muy específica y con gente muy profesional”, apunta Nuria Gómez. Por su parte, Laura Almendros reconoce estar asustada al inicio, porque lo veía muy complicado, “pero han insistido mucho y las cosas se nos han ido quedando. Confío en que podamos trabajar gracias a este curso”.

Trabajar, he aquí la palabra clave.

Los dieciséis alumnos, de una forma u otra, al final buscan un puesto de trabajo y si es en una empresa tan exigente como Myrtus, mejor.

Y quizá sus deseos se hagan realidad más pronto de lo que imaginan.

Myrtus tiene trabajo y una de nuestras prioridades es contratar a vecinos de Puçol”, explica Isidoro Gorgonio, director de recursos humanos. “Llegamos a acumular hasta ochenta personas en un evento y buscamos gente muy profesional, porque tenemos un estándar de calidad muy elevado. De momento, cinco alumnos realizarán una práctica real el 10 de marzo, otros tantos el día 24 y a partir de ahí comenzaremos a contratar a estos alumnos, con contrato, con seguridad social, todo en regla”.

Una buena oportunidad de demostrar lo aprendido, de corroborar que se puede crear empleo en tiempos de crisis, gracias a la formación conjunta que ofrecen el Ayuntamiento de Puçol y las empresas locales que se están sumando a Puçol Emprende, “un programa pionero en la colaboración entre los servicios públicos de empleo y las empresas, en la línea marcada por la Generalitat Valenciana de colaboración entre lo público y lo privado”, señala Paz Carceller, la concejal de promoción económica y empleo.

Este primer curso formativo, orientado prioritariamente a jóvenes desempleados y parados de larga duración, es el primer escalón de un proyecto que aspira a mantenerse en el tiempo, siempre adaptándose a las necesidades de cada empresa, para que “el desempleado adquiera una formación práctica y, a la vez, adaptada a las características del proceso productivo de cada empresa, incluyendo una experiencia real en la misma”, puntualiza la concejal.

Para ello será importante la colaboración de los técnicos de empleo municipales, que deben asesorar y coordinar a los solicitantes hacia las mejores ofertas y posibilidades de formación y empleo que puedan surgir en el futuro. Pero también contar con profesores dispuestos a enseñar la teoría, la práctica y ese algo más que sirve para crear auténticos profesionales.

Eso es algo que Jorge Ferrer tiene muy claro, como trabajador de Myrtus y como profesor de la escuela de hostelería: “hacemos mucho hincapié en la deontología profesional, al conjunto de principios y reglas éticas que guían cualquier profesión. No sólo hay que saber, sino tener implicación y compromiso… y estos dieciséis alumnos lo están teniendo”.

Tras el examen, ya más tranquilos los alumnos, la alcaldesa Merche Sanchis presidió la entrega de diplomas, con la correspondiente foto de recuerdo. Había que inmortalizar el momento. No todos los días tiene uno posibilidad de trabajar y salir triunfante en un ambiente tan exquisito, tan inmaculado, tan exigente.

Todo bañado con una luz blanca, etérea.

Un lugar idílico para lo que para algunos es casi un sueño.

Escribe: Sabín

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06 Marzo 2012
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