El economato de Cáritas, una forma de dignificar a los que acuden a pedir ayuda

El economato de Cáritas, una forma de dignificar a los que acuden a pedir ayuda

Hace sesenta años se fundaba Cáritas Interparroquial en Puçol para atender a los más necesitados de la población uniendo los esfuerzos de las dos parroquias: Santos Juanes y Santa Marta. Hace once años se ponía en marcha el local de Cáritas en la calle Rafelbunyol: un centro desde el que todos los jueves por la tarde se entregaba una bolsa gratuita con alimentos a transeúntes y todos aquellos que lo solicitaban. Desde el 24 de noviembre, Cáritas ha dado un paso más en su labor cotidiana por combatir la desigualdad en la población con la inauguración de un economato, situado en el mismo local de la calle Rafelbunyol.

El acto de presentación contó con la asistencia de José Calsa (Consiliario de la tercera vicaría), Concha Guillén (Directora de Cáritas Diocesana), Juanma Busto (alcalde de Puçol), Ximo Galcerá (concejal del ayuntamiento), Mariano Sanchis (concejal del Ayuntamiento), Vicente Gozálvez (párroco de Santa Marta), Antonio Ferrando (párroco de los Santos Juanes), diversos colaboradores del Hospital de Portaceli y, por supuesto, el personal colaborador de Cáritas en Puçol, con su presidente Ximo Esteve a la cabeza.

Precisamente fue Ximo Esteve el encargado de destacar las ventajas de este nuevo servicio ''porque ahora hay un mayor control en la distribución de los productos y, sobre todo, se consigue dignificar a aquellos que acuden a pedir ayuda: queremos que cada familia que acude reciba exactamente lo que necesita para pasar el mes, así se evita cualquier tipo de malentendido y somos más justos y equitativos en el reparto de unos alimentos que llegan a Cáritas por donaciones de particulares y entidades. De ahí que pongamos un precio simbólico a esos repartos, un precio que en ningún caso supera el 40% del precio real de estos productos''.

El funcionamiento del economato es simple: los útiles de limpieza y alimentación están escrupulosamente ordenados y catalogados, porque se consideran de primera necesidad. Para acceder a ellos, los vecinos han de presentar primero la documentación de empadronamiento, junto a un justificante de los ingresos y gastos mensuales; en el caso de que algún miembro de la unidad familiar padezca algún tipo de enfermedad, también hay que aportar los documentos acreditativos; con esta información, el personal de Cáritas calcula cuáles son las necesidades básicas de esa familia para pasar el mes y se le extiende un vale, de forma que un miembro de la familia puede retirar esos productos a lo largo del mes.


''Pero esta fórmula no la aplicamos a los transeúntes, a aquellas personas que sólo están de paso por la población'' -explica Mariví Ripoll, una de las voluntarias-. ''A ellos les damos un vale para que puedan retirar un bocadillo en el Bar Pedro y, si lo piden, también les damos una manta y ropa''.

Mariví, como muchos otros voluntarios, pasa la tarde de los jueves en la sede de Cáritas, ayudando en la organización de las estanterías o repartiendo directamente las bolsas a los vecinos y transeúntes. Hasta hace poco venían todos los jueves, ahora que son suficientes para ello, han establecido turnos, para que cada semana se acerque un grupo a cubrir las necesidades del economato.

Pero las iniciativas de Cáritas no se detienen aquí. Cada año reciben aportaciones de los colegios de la población y se organizan actos especiales, como la campaña del bote, mediante la cual el sábado 28 de diciembre distintos voluntarios pasarán por toda la población recogiendo productos no perecederos: arroz, alubias, aceite, lentejas, atún...

''Y ya estamos pensando en cubrir algunas otras necesidades, no sólo las de alimentación y limpieza'' -continúa explicando con satisfacción Mariví

21 Diciembre 2004
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