Antonio Ferrando Martí, nuevo sacerdote de los Santos Juanes

Antonio Ferrando Martí, nuevo sacerdote de los Santos Juanes

Tiene treinta y tres años. Comenzó a estudiar la carrera de Biológicas, pero la abandonó tras el primer curso para entrar en el Seminario, donde estuvo seis años en los que, además de compartir experiencias con sus compañeros, pudo discernir si su vocación era definitiva o no. Tras aceptar que el sacerdocio era lo suyo, comenzó a ejercer en la parroquia de Mareny Blau y luego pasó siete años en la colegiata de Gandía. Desde el mes de octubre es el nuevo sacerdote de la iglesia de los Santos Juanes de Puçol. Su nombre, Antonio Ferrando Martí.

-¿La vocación existe siempre o aparece en un momento dado?

-En mi pueblo, Xeraco, siempre estaba con los jóvenes de mi parroquia y allí fue cuando empecé a comprender que ese era mi camino. Pero la vocación es un proceso que vas descubriendo poco a poco. De alguna forma es un modo de vivir que te va atrayendo cada vez más.

-Sin embargo, primero intentaste otra carrera.

-Empecé a estudiar Biológicas, pero pronto me di cuenta que eso no era lo mío. En ese periodo de mi vida la vocación hacia el sacerdocio iba abriéndose camino y, tras un año, abandoné la carrera para ingresar en el Seminario.

-¿En qué consiste exactamente estudiar en un Seminario?

-Son seis años de estudios, pero sobre todo es un tiempo para hablar con sacerdotes, para discernir si tienes vocación o no. Lo importante en el Seminario es la vida en comunidad y la oración, aunque sin abandonar otras facetas como el estudio y el deporte.

-Y en ese tiempo tú descubriste que sí tenías vocación.

-Sí. Una vez decides que esta vida es la tuya sólo falta finalizar los seis años y luego, recibes el sacramento y ya eres ordenado sacerdote. Una vez ordenado, prometes obediencia al obispo y vas a la parroquia en que seas más necesario. En mi caso, pasé primero por Mareny Blau, luego Gandía y ahora Puçol.

-Habrás notado mucha diferencia entre Gandía y Puçol.

-Sí, pero estoy muy contento. La acogida en Puçol ha sido excelente: es un pueblo muy religioso, con gran tradición y en el que hay una gran cercanía a los vecinos. Eso es muy importante, la proximidad a los feligreses.


-¿Y qué objetivos te has marcado conseguir?

-Realmente los objetivos hay que ir marcándolos sobre la marcha. De todas formas, lo primero es conocer el pueblo, por eso me estoy reuniendo con todos los colectivos, sobre todo los más vinculados a la parroquia. Pero si tuviera que definir metas claras, diría que son dos: el gran proyecto es evangelizar, tanto a niños como jóvenes, ancianos y, sobre todo, enfermos. Y, al mismo tiempo, mi otro gran esfuerzo va orientado a ayudar a la comunidad cristiana que hay en la población.

-El contacto con los colectivos ¿te ha dado una visión de lo que hay y lo que hace falta?

-Lo que hay salta a la vista: la iglesia de los Santos Juanes es preciosa. A nivel de cubrir necesidades, probablemente la reforma del hogar parroquial sea lo más urgente, porque está muy descuidado, al igual que el local del Centro Júnior Cam

19 Diciembre 2004
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