Van un francés, un inglés y uno de Galapagar

Van un francés, un inglés y uno de Galapagar

De las realidades que uno no ha vivido pero ha leído y le han contado, siempre me ha sorprendido que la Feria de Julio de Valencia fuera la más importante de la temporada española. Eran otros tiempos. La escasez de recursos, menos ofertas de cultura y ocio, menos apartamentos en la playa… Valencia ciudad, además, era escenario del festival estival. Hoy día, en el Cap i Casal por julio se produce una diáspora en la urbe.

Por eso, el fenómeno de la resurrección de José Tomás, enorme fuera y colosal dentro de la plaza, se recordará como el año en que la feria de San Jaime volvió a ser la más importante de la temporada. Todo el Planeta Toro miró a Valencia.

Durante esa semana juliana, se celebró en la Universidad Cardenal Herrera-CEU un curso taurino de verano titulado Los Toros, símbolo de cultura, con más alumnos matriculados que en otros seminarios que se celebran forzosamente con un quinto de plaza. El toro tira también en la Universidad. Hace poco se planteó desde Gobernación la posibilidad de implantar una cátedra en las universidades valencianas. Toda piedra hace pared, queda mucho por construir.

En Játiva, el 14 de agosto se ha programado un cartel con toros de Sierra Borja para Vicente Barrera, que se despide, y los alicantinos Francisco José Palazón, que confirma en Madrid el 15, y Alejandro Esplá, que se presenta en esa plaza.

Los toros no viven de las administraciones ni de las subvenciones públicas como dicen los anti, normalmente desinformados y siempre malintencionados. Y el toreo, como en tantas ciudades españolas, ha inyectado un pastón en la árida economía valenciana. De dos a tres millones de euros, ha cifrado la Diputación.

Pero el dato es que Simón Casas, que es francés y empresario de Valencia, organiza sus ferias, paga a todo el mundo y abona un canon a la Dipu de 360.000 euros más IVA. Nada que ver con el inglés Bernie Ecclestone, que se lleva 18 millones de euros de la Generalitat en concepto de canon más un porcentaje de las entradas vendidas, me cuentan.

Del paralelismo se desprende que lo del francés y el inglés no es, aunque suene, de chiste. La Fiesta deja cada año una ingente aportación a la economía española. El toreo siempre ha sido cultura pero ahora que ya lo es oficialmente hay que empezar a vertebrar las exigencias en todos los frentes.

Escribe: Salvador Ferrer Bayarri
www.elmundodelastorerias.com

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28 Agosto 2011
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