Las Fallas del AVE y el IVA de los toros

Las Fallas del AVE y el IVA de los toros

Salva Ferrer, periodista, cronista taurino y colaborador de la web municipal, esta semana nos ofrece una reflexión sobre la próxima feria taurina de Fallas. Este texto se publicó originalmente en el periódico El mundo y ha sido cedido por el autor para su publicación en la web de Puçol.

En media hora larga de discurso da tiempo a decir muchas cosas. Al menos a Simón Casas, que sabe expresarse y escenificar el mensaje. Se lleva bien con la oratoria, comunicación no verbal incluida. De la rueda de prensa de los carteles falleros —mejor será que en sucesivas ocasiones sólo podamos preguntar los periodistas y no mezclar churras con merinas— el empresario francés clavó una idea. “Cuando las entidades públicas sacrifiquen el 100% de los cánones, podremos producir el espectáculo mayúsculo que desea la afición”, espetó monsieur Casas. “Estoy harto de escuchar que las entradas son caras. Los empresarios estamos cosidos a cornadas”. Cornàs daba el hambre a los toreros y ahora el IVA y las crisis a los empresarios.

Entre cánones, impuestos, imposiciones y lodos del sistema, la aguda crisis, temporales de frío o lluvia, los honorarios de las figuras de verdad y el momento de muchos toreros, a los taurinos muchas veces se les debería reconocer más el trabajo bien hecho. Las Fallas son un ejemplo. “No hemos regateado ni un euro”, manifestó Casas a El mundo.

Antes que nadie escribimos aquí que faltaba José Calvo. Y nos acordaremos más, servidor por lo menos, el día que veamos hacer el paseíllo a Rivera o Juan Bautista, que el año pasado pegó un petardo con un lote para salir disparado como un cohete... Porque a Calvo lo hemos visto torear como algunos anunciados no lo han harán en su vida. Lo cortés no quita lo valiente. Ni lo valiente lo cortés. Aunque nos duela, si la gran ausencia es Calvo, la feria es una muy buena feria. Ha habido Fallas sin Juli, José Tomás, Joselito… Y no acabóse el mundo.

Otro hecho importante, que enlaza lo económico y lo taurino, es que esta feria es la primera con AVE, esa realidad que une dos ciudades, dos plazas de primera, dos aficiones antagónicas. Habrá que analizar el impacto. Y por supuesto, las obras de remodelación del coso de Monleón, que son un ejemplo que podría cundir por Iberia. Cuando nos cansamos de escribir que muchas plazas de toros están anticuadas, que no hay derecho a que un aficionado se gaste 50 euros en una entrada para estar en un palmo de cemento, lo de Valencia de este año es para sacar pecho.

Ahora, puede que se lleven hasta palos pero la historia y el tiempo dirá que, con Alfonso Rus como presidente de la Diputación, uno de los emblemas de esta ciudad le dio la mano al siglo XXI. Y con Rus, Isidro Prieto, el diputado de asuntos taurinos que más realidades transformó en su gestión-mandato: el cambio en la dirección de la escuela; equilibrar y moderar un pliego que debe ser la antesala de otro mejor, todo sea dicho; y la retransmisión de las Fallas por el Plus por primera vez en la historia cuando Madrid, Sevilla, Pamplona o Bilbao están más que consolidadas.

El propio Rus dijo el martes en la presentación del cartel de José María Cano que “está a la espera” de obtener una respuesta de la Dirección General de Patrimonio sobre el proyecto de la cubierta de la Plaza e insistió en que no se trata de un “capricho” personal sino de una buena manera de “optimizar recursos”.

Somos partidarios de la cubrición. Para no mojarse nos mojamos.

Escribe Salva Ferrer

 

13 Febrero 2011
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