Opinión de Vox del pleno del 22 de febrero: «Solo queda VOX y el eterno e inútil odio de la izquierda»

Esta es la opinión de VOX del pleno de febrero, titulada Solo queda VOX y el eterno e inútil odio de la izquierda. Tal como contempla el Reglamento de Medios de Comunicación aprobado en 2008, los grupos políticos municipales pueden publicar en la página web municipal un texto de opinión sobre cada pleno que se realice y un artículo sobre el tema que ellos elijan cada mes.

El PSOE de Puçol votó en el pleno de febrero en contra de condenar los ataques que sufrió un partido político durante la pasada campaña electoral de Cataluña. Y no importa que fuera VOX, mañana podría ser cualquier otra formación política en cualquier otra región española, ya que esos hechos son una deshonra para nuestra democracia y libertad de expresión, esa que tanto reclaman últimamente muchos políticos y los terroristas callejeros de Cataluña, alentados desde el propio gobierno progresista.

Pero la hipocresía del PSPV de Puçol, de votar en contra de la libertad democrática en periodo de elecciones, no va a pasar desapercibida para los vecinos de la localidad que ya están cansados de este PSOE que ha vendido España a los separatistas, independentistas, proetarras y comunistas, solo por tener el poder, mantenerlo y saquear todo lo que pueda.

Y así ha sido desde que en 1979 el PSOE cumplió sus cien años de historia, el eslogan era «100 años de honradez», y tres años más tarde obtuvieron su primera mayoría absoluta. Desde entonces, hay cuatro casos que sobresalen especialmente, con el último de los Eres, y la cifra que —presumiblemente— habría sido robada, sustraída o desaparecida de los fondos públicos gestionados por este partido ascendería a más de 20.000 millones de euros. Sin contar lo que hicieron en los primeros 100 años, que podría ascender a otros 20.000 millones más.

Por eso hay un dicho que reza que todo no vale en política, señores socialistas, y menos cuando tienen de presidente a un señor que pasará a la historia, entre otras cosas, porque nos mintió una y mil veces diciéndonos que no dormiría tranquilo con Podemos en el Gobierno o que nos podría repetir cien o mil veces que nunca pactaría con Bildu. El resultado final ya lo conocemos y lo padecemos diariamente, es un mentiroso patológico. También pasará a la hemeroteca este gobierno como el que no quiso tomar medidas de seguridad pandémica cuando la COVID llamaba a la puerta de nuestro país por no anular el 8M, a pesar de que VOX se lo pedía continuamente.

Por eso, de nuevo el pasado 22 de febrero se volvió a ver en Puçol el odio que rezumaba aquella antigua izquierda «casposa» (aquella palabra mal intencionada que dijo el Sr. Ábalos a los taurinos), ese odio que yo creía enterrado ya por esta generación de personas adultas y con familia. Pero no, de nuevo sacaron su vena más radical, supongo que —cumpliendo órdenes— demostrando al pueblo que no quieren olvidar el pasado de nuestros abuelos, que quieren seguir sembrando vientos, con el riesgo de que con el tiempo recojan tempestades. Parece ser que necesiten sacar a relucir una época que no era nuestra, que nuestros mayores, los de un bando y del otro, ya dejaron claro que no querían repetir.

Ya basta de amenazas, de recordar muertos en las calles, en las plazas, en las cunetas, o en las paredes de los cementerios. Ya basta de iglesias quemadas, bombas y exilios, ya basta de odios. Todos perdimos a alguien. Yo mismo, a mi abuelo, asesinado vilmente delante de su mujer y cuatro niños por los llamados rojos. Pero no los odio, desenterré ese sentimiento de mí hace ya mucho tiempo.

Solo sé que o avanzamos hacia la paz democrática, o el dolor lo pagará el pueblo. Pero eso parece que no lo quieren, da la impresión de que les va más la crispación, y me cuesta de creer, pero después de cosas como las del último pleno, me desconcierta.

Yo, durante mi etapa de neófito de la política, votaba a izquierda porque presumía que defendía al pueblo y al trabajador, pero con el tiempo, cuando mi vida, mi libertad, mi familia y mis haberes peligraron por culpa de una Ley inconstitucional redactada y aprobada por los socialistas, me di cuenta que no, que la izquierda (no todos) odia por odiar porque lo llevan en sus genes y estatutos desde hace cientos de años, que sueñan con la república que no existe y no les importa la sociedad, que solo les supera el egoísmo y lo hacen de forma gratuita y libertaria, creyéndose incluso que están en posesión de la verdad, aunque sea mintiendo como hace su presidente, y crean más dolor y se venden a cualquier ideología con el único fin de mantenerse en el poder.

Y lo digo desde la perspectiva de que no me considero político ni tengo por el momento ninguna ambición en ello, sino como un ciudadano que aporta sus ganas de trabajar gratis para cambiar y mejorar cosas por el bien de la gente de su pueblo, aunque sea a costa de partirme la cara todos los meses por defender causas perdidas. Y cuando no esté yo, se habrá sembrado la semilla para que surjan otros más preparados que continuaran con esta reivindicación del bienestar común de todos.

Sabido es que el socialismo/comunismo ha causado en la historia de la humanidad más de 100 millones de muertos, la desolación de millones de personas y la ruina de una gran cantidad de países que llevan décadas sin levantar cabeza debido a las políticas que imponen, que son las que aquí quisieran introducir, pero confío en que en las próximas elecciones la gente reaccione y aprenda a votar por el bien de los españoles y de este país.

Lo dicho, la izquierda no cambia y moviliza a sus hordas contra todo aquel que se atreve a decirles las cosas a la cara, o contra quien llega para desplazarlos de su caduca ideología fracasada.

Y podrán decir lo que les salga por la boca de VOX, o de mí, pero lo repito una vez más: ni Vox es de extrema derecha, ni es ultraderecha, ni facha, ni fascista, ni machista, ni racista, ni homófobo, ni el partido de las pistolas, etc. VOX es necesario en estos momentos y así lo están reflejando las urnas últimamente: lo hicieron en Andalucía, en Cataluña, en toda España y aquí mismo, en Puçol, con más de 1.800 votos en las últimas generales.

Por ello, los españoles están cansados de tantas mentiras, de tanta manipulación, de tanto lavado de cerebro en los medios de prensa subvencionados por el Gobierno, porque saben que solo queda VOX, y VOX ha llegado para quedarse. Y lo sabe la ultraizquierda, la extrema izquierda, los separatistas, los progres y quien no desea ser constitucionalista.

Por cierto, la otra izquierda de Puçol, la pancatalanista Compromís, se abstuvo en esta moción y mezcló de nuevo las churras con merinas en una posición que dejaba claro que no saben dónde están ni por dónde tirar, mostrando una mediocridad que deja evidencia de su falta de posición, ya que tiran la piedra y esconden la mano en una estrategia cobarde.

Siguen utilizando el odio como herramienta contra VOX porque les sacó de toda posibilidad de gobernar en el pueblo. Que no desesperen, la esperanza es lo último que se pierde. Pero así solo demuestran una mezquindad solo superada por la sordidez de sus compañeros de bancada.

Así que, remitiéndome a las pruebas contrastadas, solo me queda pedirles, señores concejales socialistas, que dimitan. Pero como seguramente no saben lo que es esa palabra, les recuerdo que su socio comunista decía que dimitir no era un nombre ruso.

Tengo la suerte que no odio, que perdono, pero no olvido. Que mi único referente futuro en la vida es criar a mi hijo, cuidar mis plantas y dar de comer a las gallinas.

Una opinión de VOX

24 Febrero 2021
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