Un censo revela que Puçol tiene 870 parcelas agrícolas abandonadas y hay que limpiarlas

Un censo revela que Puçol tiene 870 parcelas agrícolas abandonadas y hay que limpiarlas

No es un capricho, sino una necesidad: mantener limpias las parcelas agrícolas abandonadas previene enfermedades, no sólo en la propia parcela, sino también en las colindantes. Si queremos una huerta saludable hay que cuidar cada parcela, aunque no se cultive. Ésta es la conclusión a la que se llegó en la reunión anual del Consejo Agrario Municipal y la operación ya está en marcha.

Pepa Conesa es seguramente la concejal más difícil de ver en una foto o en un acto oficial, no porque deje de asistir, sino porque lo suyo no es el bullicio del protocolo y los medios de comunicación, sino el campo. Acostumbrada a pasar jornadas enteras entre naranjos y hortalizas, uno podría afirmar sin temor a equivocarse que se siente más tranquila pasando toda una noche en la huerta que cinco minutos ante el objetivo de una cámara.

Quizá por ello no hay duda de que hay una concejalía que le viene como anillo al dedo, la de agricultura. Y quizá por ese arraigo a la tierra sus convicciones son firmes: si se propone que una semilla germine, sin duda lo hará. Después de siete años, su gran proyecto para mejorar la huerta de Puçol ya está en marcha, como quedó claro en la reunión anual del Consejo Agrario Municipal que se celebró el pasado 30 de noviembre.

En 2003 comenzamos a trabajar en el plan de identificación y limpieza de las parcelas agrícolas abandonadas. El proyecto se paró en 2004, cuando se produjo la moción de censura y dejé de ser concejal de agricultura”, recuerda Pepa Conesa. “El año pasado, cuando volvimos al equipo de gobierno, mi primer proyecto como concejal de agricultura fue finalizar ese censo agrícola”.

Un censo cuyo objetivo inicial es determinar a quién pertenece cada una de las parcelas, algo no tan fácil de descubrir cuando muchas han pasado de padres a hijos y otras han sido cedidas, alquiladas o sencillamente abandonadas.

Y es precisamente ese grupo el que más preocupa a la concejal, porque su estado afecta no sólo a las 870 parcelas que finalmente han sido identificadas como en estado de abandono, sino que en muchos casos son el origen de plagas o el lugar perfecto para que germine un virus que sin duda acabará afectando a los campos que hay junto a la parcela abandonada.

La tarea no es fácil: hay que identificar cada una, localizar a los dueños, avisarles de la obligatoriedad de limpiarlas y mantenerlas en buen estado, nueva inspección para comprobar el estado de cada parcela y, si aún hay alguno que no ha cumplido con lo que marca la ordenanza agrícola, entonces se pasará a las sanciones económicas.

La gente está limpiando las parcelas. De hecho, hay quien ni siquiera sabía que el abandono tiene penalización”, asegura Pepa. “Hemos realizado la primera fase de identificación y aún estamos subsanando algunos errores, pero en general los dueños están respondiendo bien, porque una vez se les explica, son conscientes de los problemas que pueden generar a sus vecinos y la gran mayoría se está preocupando de que las parcelas estén limpias”.

El campo no está de moda, en ocasiones ni siquiera es rentable, pero la huerta hay que protegerla. No es sólo una cuestión estética, es una medida sanitaria.

 

Pepa Conesa

16 Diciembre 2010
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